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Aficionado albo conquista el título con la venta de tostadas

Después de 11 años, este joven emprendedor de Soyapango logró titularse hoy como Licenciado en Administración de Empresas, cuyos estudios se los costeó vendiendo en el estadio Cuscatlán, por lo que agradece a cada aficionado que le ayudó a cumplir su sueño comprándole tostadas.

Astrid Mejía
William Miranda se recibió hoy de Licenciado en Administración de Empresas. Fotoarte: Manuel Jacinto/D1
William Miranda se recibió hoy de Licenciado en Administración de Empresas. Fotoarte: Manuel Jacinto/D1

Ha sido el partido más largo y dificultoso que le ha tocado vivir, pero el gol marcado ha valido la pena, más que el que gritó Narciso Orellana en la final del Apertura 2019 contra FAS y que significó el título 14 para Alianza, pues está anotación  también le ha dado un título, uno que William Miranda ya no festeja como espectador, sino como el protagonista principal.

Seguidor del Alianza desde pequeño, vio en el estadio Cuscatlán una oportunidad para salir adelante vendiendo tostadas a los aficionados que domingo a domingo acuden rigurosamente a la cita para alentar al vigente campeón, mientras disfrutan con ‘snacks’ de plátano, yuca o papa, acompañado de su característico curtido con remolacha hecho a base de jugo de limón.

Ya lleva en el oficio 21 años, al comenzar a ayudar a sus padres en su pequeño negocio familiar pelando las frutas y verduras cuando tenía 10, un trabajo que posteriormente le ayudaría a costear sus estudios superiores, cuando decidió ingresar a la Universidad Tecnológica de El Salvador (Utec) para cursar Licenciatura en Administración de Empresas con énfasis en Computación.

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William Miranda mientras trabaja en el estadio Cuscatlán. /Foto Rony González

Le tomó 11 años sacar la carrera, al iniciar en 2009, pero debido a que los “muchachos” de su colonia en Soyapango, San Salvador, comenzaron a extorsionar a sus padres con la famosa rente tuvo que desertar al año siguiente; sin embargo, no se rindió y luego de tres años pudo retomar sus estudios, al aumentar un poco las ventas, sumado a la ayuda económica que le brindó un tío suyo.

“Los muchachos aquí nos pusieron renta, entonces ya no pudimos pagar la matrícula y mensualidad de la Universidad, por lo que deje de estudiar tres años, pero gracias a Dios en 2014 se comenzó a vender un poco más y retomé los estudios, con la ayuda de un tío, quien me apoyó por dos años”, contó William.

El joven llevaba su huacal de aluminio con las tostadas a todos lados, al estadio, al centro de San Salvador e inclusive a Universidad, pues nunca se sintió avergonzado por su trabajo, y eso le valió para que la Unidad de Becas de la Utec lo apoyara con una beca completa de 2018 a 2019, pero al realizar la preespecialización, el equivalente a la tesis en otras casas de estudios, solo le absorbió la mitad, por lo que la venta de tostadas continuó siendo vital para lograr graduarse.

“Como yo llevo el huacal a cualquier lado, pues no me da pena andarlo, un día en la Tecno había un evento y yo llevé la venta, entonces un Licenciado me presentó con el decano de estudiantes y le dijo que así me pagaba la Universidad, y de la nada me dijo que me iba a dar la beca completa”, continuó William.

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William Miranda prepara la venta durante un partido entre Alianza y FAS. /Foto Rony González

EL FÚTBOL PARÓ Y TUVO QUE REBUSCARSE 

El aficionado de Alianza se encontraba realizando la preespecialización en Gestión Empresarial e Inteligencia de Negocios cuando llegó la pandemia que afectó duramente la economía del país, y William no escapó. Al paralizarse el fútbol no podía vender en el estadio, por lo que tuvo que rebuscarse para salir adelante, pues el cobro de cuotas no se detuvo.

“Debido a la pandemia cambiaron muchas cosas, la venta dejó de hacerse porque no se podía salir a ningún lado a vender, entonces en la casa habían quedado algunos plátanos que íbamos a freír pero como cerraron, al siguiente día ya se me habían madurado, y comencé a venderlos en la colonia. De ahí fui a La Tiendona y ya no compré una canasta de plátano, sino que cebolla, tomate y plátano y poco a poco fui haciéndome de más cosas porque también tenía que ver de dónde sacar para pagar la mensualidad, porque debía cuatro meses en la Universidad. Poco a poco se fue dando que, gracias a Dios, vendía bastante, y me fui haciendo de más verduras, y de ahí salió para pagar”, cuenta el joven emprendedor.

Cuando se dio la reapertura económica en el país, William comenzó a hacer tostadas de nuevo, pero se reinventó buscando nuevos clientes, debido a que los estadios y las escuelas seguían cerradas.

“Yo también vendía a los chalets de las escuelas para ellos que los vendieran como churros, pero al cerrar las escuelas no habían clientes. La pandemia vino a afectar a todos prácticamente”, manifiesta. “Me tocó buscar nuevos clientes y nuevas formas de vender, comencé a hacerlo por pedidos en línea, en lugares cercanos a la colonia, y cuando abrieron totalmente me fui a vender al Centro, que es el fuerte donde yo vendo. La venta fue subiendo poquito a poco y gracias a Dios abrieron los estadios y fue ahí donde se amortiguó un poco más en el aspecto de ganancia. La venta en los estadios ayuda bastante en este momento que no se puede hacer en las escuelas”, continúa.

FOTO: D1/MIGUEL R. LEMUS

William Miranda muestra su título después del acto de graduación realizado hoy en la Utec. FOTO: D1/MIGUEL R. LEMUS

¿QUÉ SIGUE?

Como los técnicos luciendo sus mejores trajes en la final, William consiguió su mejor atuendo, cambiando la camisola de Alianza que tanto le gusta andar en el estadio por saco y corbata, para recibir de la mejor forma posible un título que ha costado sudor y carreras desgastantes en el estadio.

Cuenta que le hubiera gustado recibirlo con su camisa blanca, como cuando un día para la foto de promoción de noveno grado salió con la elástica de Alianza, mientras todos sus compañeros aparecen uniformados, debido a que olvidó que tenía ir “presentable” para la fotografía.

FOTO: D1/MIGUEL R. LEMUS

William Miranda en el acto de juramentación. FOTO: D1/MIGUEL R. LEMUS

Pero tras el traje negro, siempre está su corazón blanco, y agradece a todos los aficionados albos y que le ayudaron a cumplir su sueño comprándole tostadas en el estadio, pues cada dólar sumó para que el país tenga hoy otro profesional en Administración de Empresas.

William asegura que no dejará de vender tostadas, pues es un oficio que ha aprendido a querer, a gracias a sus estudios ahora puede seguir perfeccionando su negocio.

Esto no para. Él quiere seguir creciendo. “Tengo varios proyectos a futuro, uno es formalizar el negocio y seguir con la venta, quiero poner un restaurante, estoy iniciando clases de inglés, más adelante voy a seguir con mandarín o francés. Mientras se pueda voy a seguir adelante y seguir con una maestría. La cosa es no quedarse estancado solo con el título”, manifiesta.

FOTO: D1/MIGUEL R. LEMUS

FOTO: D1/MIGUEL R. LEMUS

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