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Los oscuros manejos de Néstor Castaneda en la gestión del Estadio Cuscatlán

El presidente de EDESSA podría llevar a que el principal recinto deportivo del país se quede sin fútbol de Liga Mayor.

Redacción
FOTO: D1/MIGUEL LEMUS
FOTO: D1/MIGUEL LEMUS

Inaugurado el 24 de julio de 1976 y con capacidad de albergar más de 40 mil espectadores, el Estadio Cuscatlán es el escenario deportivo más importante del país, y testigo de momentos históricos en el fútbol salvadoreño. Además de esto, es considerado el mejor estadio de fútbol de Centroamerica.

Desafortunadamente, la actual directiva de Estadios Deportivos de El Salvador (EDESSA), entidad que administra el Estadio Cuscatlán y que desde hace cinco años encabeza Nestor Castaneda, ponen trabas inexplicables para que el recinto futbolístico desempeñe su función de congregar a aficionados para que disfruten del espectáculo que brindan los clubes de la Liga Mayor.

Asimismo, los manejos de la directiva que encabeza Castaneda están dejando a los equipos que arriendan el Cuscatlán para disputar sus encuentros sin mayor margen de ganancia para continuar con sus funciones, invertir en su plantel y, sobre todo, en la formación de nuevos futbolistas en sus fuerzas básicas.

Por varios años, el Estadio Cuscatlán ha sido la sede en la que Alianza FC ha jugado sus encuentros como local en los torneos cortos que comprende la Liga Mayor de Fútbol, a través de un convenio muy favorable a EDESSA, que le reporta la mayoría de fuentes de regalías en un partido profesional.

En dicho convenio, EDESSA percibe ganancias por venta de alimentos al interior del complejo deportivo, así como el uso de los parqueos por parte de los aficionados. De la misma forma cobra un monto anual a los socios que hacen uso de los palcos, en concepto de mantenimiento del estadio, dejando a Alianza solo con las ganancias en concepto de taquilla.

Sin embargo, ha habido partidos en el actual torneo en los que Alianza ha debido jugar en el Cuscatlán, aun y cuando su rival funge como el local administrativo. Tal es el caso del partido ante FAS por la fecha 3 del actual Torneo Clausura.

De acuerdo con directivos de Alianza consultados por Diario 1, en situaciones como estas, EDESSA ha empezado a cobrar una cantidad de dinero adicional para el uso del estadio. Según los dirigentes, esto ha empezado a ocurrir desde el inicio del actual Torneo Clausura, lo que compromete el monto que el equipo paquidermo puede ingresar por este tipo de partidos.

El director ejecutivo de Alianza FC, Lisandro Pohl, sostiene que este tipo de actitudes no se tenían en años anteriores y con ellas se perjudican al equipo, pero principalmente a los aficionados, ya que se les dificulta el acceso a los espectáculos que genera el conjunto albo cuando juega en el Estadio Cuscatlán.

FOTO: D1/MIGUEL LEMUS

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Las gotas que derramaron el vaso

Alianza FC fue llevado a una situación límite el pasado 20 de febrero, en su crucial partido ante los Rayados de Monterrey por los octavos de final de la Liga de Campeones CONCACAF. Para dicho cotejo, EDESSA habría cobrado un 70% más del monto que usualmente cobra por el uso del Estadio Cuscatlán.

El club no pudo dejar de realizar el encuentro en el Cuscatlán, ya que es de los pocos estadios en el país que cumplen con todas las normativas de CONCACAF para el desarrollo de torneos internacionales. El partido se celebró ante un importante marco de público, que vio como el único representante salvadoreño del torneo plantó cara al poderoso conjunto mexicano, hasta llevarlo a un empate a cero goles.

A consecuencia de este partido, se tuvo que posponer el encuentro de la fecha 9 del Torneo Clausura ante Jocoro, el cual se reprogramó para el 13 de marzo. Este encuentro lo jugaría Alianza en condición de visitante, pero los trabajos de mantenimiento en el recinto donde el equipo morazaneco funge como local, obligaron a que el compromiso se trasladara a una sede alterna.

En un principio dicha sede era el Estadio Cuscatlán. Ese era el acuerdo alcanzado hasta la tarde del martes 12 de marzo, cuando se tuvo que trasladar el partido al Estadio Las Delicias de Santa Tecla, donde Jocoro fungirá con las prerrogativas de local y Alianza administrará la logística del compromiso.

Lisandro Pohl explicó que la razón por la que decidieron mover la sede del compromiso un día antes de celebrarse, fue que la junta directiva de EDESSA, encabezada por Néstor Castaneda, demandó el pago de un oneroso arrendamiento, aun y cuando se trataba de un compromiso reprogramado por la participación del Alianza en la Liga de Campeones CONCACAF.

“Nos quisieron cobrar una cuota bastante alta por usar el estadio, cuando ellos (EDESSA) se ven beneficiados de que nosotros juguemos ahí. Le generamos venta de comida, venta de bebida, que los socios pueden llegar gratis y a pesar de eso nos quisieron cobrar. Esto estaba fuera de nuestro calendario (el partido vs Jocoro) y a la falta de colaboración, nos movimos a Las Delicias”, manifestó Pohl.

Tanto Alianza como Jocoro llegaron al siguiente acuerdo en cuanto a la realización del juego: Los fogoneros serán los locales administrativos, pero los albos gestionarán logísticamente el juego; además que el equipo morazaneco recibirá del capitalino un monto fijo en concepto de taquilla, mientras que percibirá las ganancias que genere la venta de alimentos y un excedente (en caso lo haya) de la taquilla.

Lisandro Pohl se mostró conforme con el arreglo de organizar el encuentro en Las Delicias (Santa Tecla), ya que si bien la administración del estadio cobra por el uso del mismo, esta tarifa es menor a la que cobra EDESSA. Además, indicó que lo que quede en excedente de taquilla, así como la venta de alimentos, ayudará a que se cubran los costos y los saldos queden en cero.

No obstante, lamentó la actitud de del presidente de EDESSA de no cooperar para que un encuentro reprogramado de la Liga Mayor y con las dificultades logísticas que han surgido en el camino, se lleve a cabo en el Cuscatlán: “Cuando hay oportunidades de hacer otros partidos buenos, EDESSA toma esa actitud. Le queremos generar más partidos ahí, pero ellos no nos colaboran”, declaró.

Por otra parte, cuestionó que como Sociedad Anónima, EDESSA no le permita a Alianza percibir ganancias en concepto de uso de los palcos, cuando el club incluso tiene que incurrir en el pago de iluminación cuando disputa compromisos en horas nocturnas.

Durante una entrevista concedida al programa DC4 Radio el pasado martes, Pohl dijo además que para no tener sobrecarga de partidos en pocos días, solicitaron a CONCACAF ampliar una semana más el campeonato de la Liga Mayor, debido a este compromiso ante Jocoro y a las convocatorias que El Salvador debe afrontar en la próxima fecha FIFA a finales de marzo, pero que el ente regional no dio su venia.

FOTO: D1/MIGUEL LEMUS

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Una decisión que se hace inminente

Debido a la posición que ha mantenido EDESSA a lo largo del torneo, Lisando Pohl admitió que al interior de la directiva aliancista se ha manejado la idea de buscar otro recinto en el cual fungir como local de forma permanente, distinto al Estadio Cuscatlán.

“(EDESSA) ha estado con una actitud negativa hacia al equipo y a pesar de que nosotros hemos querido dar alternativas, pero parece que les interesa más perder dinero para que el equipo deje de ser local en el estadio y privar a los socios del espectáculo. Prefieren eso a dejar de cobrar un dinero que es insignificante en relación al beneficio que le genera cuando Alianza juega en sus instalaciones”, señaló.

Pohl negó que los dirigentes de Alianza contemplen medidas legales contra EDESSA, ya la entidad funciona bajo la figura de sociedad anónima. No obstante, espera que los socios que pagan sus palcos en el “Coloso de Monserrat”, se manifiesten en contra de las medidas tomadas por la junta directiva de Nestor Castaneda.

“Todo cambiaría con que el presidente (Nestor Castaneda) dejara esta relación que tiene con Alianza. Él lo que hace es tensar la relación en lugar de facilitarla, entonces cualquier cambio en esa circunstancia ayudaría, pero eso es cuestión de los socios. Debería haber un llamado a los socios a que se pronuncien”, sostuvo.

En caso en que se termine de romper el vínculo con el Estadio Cuscatlán, Pohl prevé que será muy difícil mantener en actividad constante al Estadio Cuscatlán: “Con las inauguraciones que se harán en el Francisco Barraza y en el Estadio Oscar Quiteño (estadios de Águila y FAS respectivamente), no habría ningún equipo grande que quisiera jugar en el Cuscatlán” afirmó.

Además enfatizó: “El momento en que Alianza decida salirse de ahí, el Estadio Cuscatlán solo va a servir para mítines políticos y religiosos”.

El sombrío historial de Néstor Castaneda

Foto D1: Archivo.

Foto D1: Archivo.

El abogado Néstor Castaneda, quien además es el actual presidente del Tribunal de Ética Gubernamental (TEG), y anteriormente magistrado de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), tiene un historial de ejercicio profesional en el que saltan a la luz no pocas controversias.

A principios de 2019, el periódico digital El Faro publicó que Castaneda tiene una denuncia en la Fiscalía General de la República por el delito de estafa. De acuerdo con la publicación, en 1997, mientrasa se desempeñaba como abogado y notario, Castaneda autorizó la venta de una hacienda en Ahuachapán a favor de una empresa que había sido creada por sus padres, cuando él no estaba autorizado legalmente a hacer eso.

Todo ocurrió cuando un empresario del occidente del país le entregó a la sociedad de Castaneda las escrituras de una hacienda de 70 hectáreas a cambio de un préstamo de poco más de dos millones de colones, pero el empresario no pagó en el plazo estipulado la deuda.

Fue entonces que la sociedad de Castaneda, según El Faro, se hizo de la hacienda (ubicada entre los municipios El Refugio y Atiquizaya, en Ahuachapán) a la cual le han sacado provecho con el cultivo de caña de azúcar.

En la pasada elección para fiscal general, Néstor Castaneda fue uno de los candidatos que recibió más apoyo en la Asamblea Legislativa. Fue apoyado por los partidos GANA y FMLN.

En 2012, el abogado intentó por primera ocasión ser elegido al cargo de Fiscal General. En esa ocasión, la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) publicó un editorial donde cuestionó su idoneidad: “Las alternativas al estancamiento en la designación del Fiscal han sido de todo menos brillantes. La propuesta de abrir listas propone a un oscuro magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Néstor Castaneda, a quien por su fidelidad a intereses políticos mientras ejercía como juez en la Sala de lo Constitucional lo han premiado pasándolo al Tribunal de Ética Gubernamental”.

Néstor Castaneda fue magistrado de la CSJ e integró la Sala de lo Constitucional en los años 2009-2012, período en el que era el único en el que en una base regular, se abstenía de votar cualquier iniciativa que perjudicara al entonces presidente Mauricio Funes, como la declaratoria de inconstitucionalidad de la partida secreta.

Tras culminar su período en la CSJ, Castaneda fue trasladado al TEG, sitio en el que permanece hasta hoy y en el que culminará sus funciones en 2022.

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