Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Esposo de joven desaparecida recibió mensaje anónimo: “Tenemos a Flor María” | Diario1
Otros temas: MundoArte y CulturaSe dice que...Suscríbete a Nuestro Newsletter

Zona1

¿Dónde estoy? | CRóNICAS

Esposo de joven desaparecida recibió mensaje anónimo: “Tenemos a Flor María”

Mientras Joel Valle, esposo de Flor María, daba declaraciones en una delegación policial, recibió unos mensajes anónimos que lo dejaron perturbado. Minutos después su teléfono fue incautado por los investigadores.

Zaída Romero
FOTO: D1/IMAGEN DE REFERENCIA
FOTO: D1/IMAGEN DE REFERENCIA

Minutos antes de entregar su teléfono a policías y fiscales, Joel Valle recibió unos mensajes que lo dejaron inquieto. Su esposa tenía varias horas de desaparecida y nadie sabía nada de ella. Por eso, cuando leyó esos mensajes la cabeza se le llenó de dudas e incertidumbres.

***

Cojutepeque es un pueblo pequeño, pero parece un laberinto: calles por aquí, calles por allá. Es la cabecera del departamento de Cuscatlán. Hoy martes, antes del mediodía, los parques y mercados están inundados de gente. Todo parece transcurrir con normalidad. De ahí, de ese pueblo pintoresco, salió Flor María García Valladares, de 33 años, la mañana del pasado 16 de marzo. Desde entonces nadie la ha visto, nadie sabe nada de ella.

El primer objetivo es encontrar la casa donde vivía Flor María con su esposo e hijos. Llegamos a una delegación policial y preguntamos si la dirección que nos han dado es accesible para desconocidos. Nos dicen que sí, que está a la orilla de la carretera, pero que está rodeada de colonias habitadas por pandilleros. Avanzamos. Recorremos algunos kilómetros y llegamos.

La casa de Flor María y su esposo está pegada a un predio baldío, luego del predio baldío está el punto de microbuses de la ruta 113. La casa es pequeña, de dos plantas. Tocamos. Nadie abre. Luego tocamos las puertas de las dos casas contiguas. Nadie contesta. Nadie recibe.

Minutos después se abre el portón de la casa de Flor María. Una mujer sale hablando por teléfono y da algunas indicaciones. Nos observa con desconfianza. Nos presentamos. Le decimos que somos periodistas y que buscamos al esposo de Flor María. “Es mi hijo, pero él no se encuentra y no sé a qué horas regresará, y tampoco anda teléfono”, dice de forma cortante y nerviosa. Continúa dando indicaciones por teléfono y a los pocos segundos se estaciona una camioneta oscura en el parqueo de la casa. “Disculpen, no los puedo recibir porque tengo visita”, sentencia para evitar cualquier insistencia de nuestra parte.

Uno de los vecinos, que se encuentra afuera de su casa, nos cuenta que Flor María era una joven amable, alegre, que salía a la calle a jugar con sus hijos. “Ahora ya casi no hablan de ella; al inicio sí, hasta habían colocado páginas con su foto por todos lados”, dice.

Uno de los cobradores de la ruta 113 recuerda que Flor solía viajar en coaster. “Era apartada —dice —, pero amable”.

Regresamos al pueblo para buscar la clínica del doctor Joel Valle.

Punto de microbuses ubicado contiguo a la casa de Flor María. Supuestamente de ahí salió y no volvió más. FOTO: D1/MIGUEL R. LEMUS

Punto de microbuses ubicado contiguo a la casa de Flor María. Supuestamente de ahí salió para San Salvador. Pero no volvió más. FOTO: D1/MIGUEL R. LEMUS

***

Encontrar la clínica de Joel Valle no fue tarea fácil. La ubicación desde Google Maps que está publicada en la página de Facebook del consultorio nos llevó a una casa particular que no era ninguna clínica. Habían otras, pero no la del doctor Valle.

Frente a nosotros, en una clínica naturista, dos mujeres de la zona nos atendieron amablemente. Preguntamos por el local del doctor Valle. “Ah, sí, el esposo de Flor, la desaparecida”, contestaron.

Una de ellas, la más joven y bajita, entró a una funeraria, ubicada a la par de la clínica naturista y les preguntó a los otros trabajadores del lugar: “¿dónde es que queda la clínica del doctor, el esposo de Flor, el de la desaparecida?”.

Uno de los muchachos le confirmó la dirección que ella manejaba. Lo escuchó atenta y luego salió a decirnos: “vaya, camine de aquí para abajo. Allá por donde ve una casa como amarilla, ¿la ve?  Allí dobla a la izquierda… Sí, dobla a la izquierda y siempre en esa misma acera, adelantito, va a ver el rótulo. Ahí es”.

Llegamos a esa dirección. Pero ahí tampoco era. Nos dieron una nueva y nos pusimos en marcha.

Una cuadra antes de llegar a la nueva dirección, en una heladería, en medio de una pared desnuda, sin ningún tipo de publicidad, se encontraba una página de papel bond impresa en blanco y negro. Al lado derecho de la página, una imagen de Flor María, una que ya habíamos visto repetidamente en redes sociales, donde ella aparece sonriendo, con su cabello alisado y vistiendo con un collar de flores grandes. Arriba de la página, en letras totalmente legibles, dice: “ESTÁ DESAPARECIDA”. Le sigue un pequeño texto que explica que la última vez que fue vista en Cojutepeque fue el 16 de marzo del 2021. Luego los teléfonos a donde se puede llamar o escribir para brindar información.

Llegamos a la clínica. Nos acercamos a una puerta metálica con barandas y preguntamos por el doctor. Nos recibe. Entramos y comenzamos a conversar.

Lugar de la clínica donde se mantenía Flor María FOTO: D1/MIGUEL R. LEMUS

Lugar de la clínica donde se mantenía Flor María FOTO: D1/MIGUEL R. LEMUS

Joel Valle habla con aplomo, como si los hechos que contara son una historia ajena a la suya. Dice que uno de los hermanos de su esposa le reclamó al ver su tranquilidad ante las circunstancias. Pero aclara que él es así, a diferencia de su esposa y de los hermanos de su esposa, poco emocional. “Si yo me derrumbo, seguro me deprimo”, dice.

Durante algunos minutos, Joel relata lo que él sabe: su esposa salió por la mañana del 16 de marzo, le dejó unos mensajes y no supo más de ella. Ese día por la noche decidió ir a una delegación policial a denunciar.

Recuerda que mientras daba sus declaraciones le cayó un mensaje, de un número desconocido, de una persona que no se identificaba, que decía: “Tenemos a Flor María”. Asegura que los policías le dijeron que probablemente se trataba de alguna persona que se quería aprovechar de la tragedia.

No supo más, porque los investigadores le incautaron su teléfono, y también otros aparatos tecnológicos como computadoras y cámaras de videovigilancia.

Flor María se encontraba estudiando la Licenciatura en Idiomas en la Universidad de El Salvador. Su gran sueño era ser maestra de inglés y poder poner una escuelita en Cojutepeque.

Contrajo matrimonio hace dos años, luego de una relación de más de ocho, de la cual la familia de ella conocía poco o casi nada, ya que se abstenía a compartir sobre su vida amorosa porque, según el hermano de Flor María, ella era una chica muy reservada.

Uno de los parques de Cojutepeque. FOTO: D1/MIGUEL R. LEMUS

Uno de los parques de Cojutepeque. FOTO: D1/MIGUEL R. LEMUS

Anteriormente, desde el 2004 al 2007, Flor María estudió en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA). Se estaba formando en el área de Ciencias Jurídicas, pero en el 2008 asesinaron a su mamá debido a la delincuencia del país.

El caso quedó impune y ella desistió de la carrera.

Luego Flor María decidió estudiar cursos de inglés y trabajar en diferentes call centers en San Salvador. Conoció a su pareja y se mudaron a Cojutepeque.

Se empezaron a congregar en la Iglesia Bautista Emanuel de Cojutepeque y todo marchaba relativamente bien en la pareja desde hace seis meses, dice Joel. Tenían dos hijos: uno de cinco y uno de tres años.

Desde el pasado 16 de marzo nadie sabe nada de ella. Desapareció. Y nadie la volvió a ver.

Noticiero 1

TELE1 CANAL 30 EN VIVO

Últimas noticias

Zona multimedia

Lo más...