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El dilema de estudiar una maestría en El Salvador

Pocas personas pueden continuar sus estudios luego de haber obtenido una licenciatura o Ingeniería. Algunos lo hacen para mejorar sus conocimientos y otros para escalar posiciones en sus trabajos.

Francisco Colocho Gölcher
Fotoarte D1, Manuel Jacinto.
Fotoarte D1, Manuel Jacinto.

Hace seis años que Marcos Portillo se graduó de licenciatura en Mercadeo de una universidad privada. Ahora trabaja en una empresa dedicada al procesamiento de café que está ubicada en Soyapango, donde labora desde que estaba en su tesis de graduación.

Se encuentra un poco cansado y con pocas ganas de hablar porque no ha dormido lo suficiente en la última semana. Relata que cuando salió de bachillerato quiso entrar a la universidad para estudiar licenciatura en Mercadeo y posteriormente realizar su sueño de especializarse en negocios internacionales o administración de empresas.

Su economía familiar no le permitió estudiar al año siguiente que terminó su educación media. Consiguió una beca de una empresa e ingresó a la universidad un año después. La beca no le cubría todos los gastos, pero le ayudaba un poco.

Al llegar al tercer año de su carrera, Marcos recibió una carta por parte de la empresa en la que se leía que no podría continuar dándole apoyo económico debido a que el programa tendría recorte de presupuesto. La madre de Marcos le sugirió que buscara trabajo para que continuara sus estudios, pero él no pudo conseguir un trabajo debido a que pedían como mínimo un año de experiencia laboral; además, ningún horario de los trabajos que pudo encontrar se adaptaba a su horario de estudio. Fue así que decidió pedir un crédito estudiantil que empezaría a pagar al terminar la carrera.

Al estar a punto de finalizar la licenciatura, consiguió un trabajo como vendedor que se ajustaba su tiempo de estudio. Sus primeros salarios sirvieron para pagar las cuotas mensuales del préstamo. Actualmente ya lleva casi siete años en el mismo puesto de trabajo y aunque no ha ascendido jerárquicamente, sí ha recibido aumento salarial. No obstante su remuneración económica no es suficiente para pagar una maestría en una de las áreas en las que a él le gustaría especializarse.

El precio

Los precios que se analizan son sobre las especializaciones de postgrado se han agrupado, para este caso, en tres áreas: de tipo económico y empresarial, humanísticas y sociales, y científicas o tecnológicas relacionadas a la ingeniería.

Entre las más comunes en la primera área están en banca y finanza, auditoría, finanzas, administración de negocios, marketing, administración de empresas y negocios internacionales. La mensualidad de cada una de ellas tiene un costo mínimo de 190 dólares. La inversión total en la carrera podría ascender a $6,370 en los dos años de duración.

Al hablar de costo total o global, se toma en cuenta la suma de las mensualidades y matrículas a pagar durante lo que dure la carrera, así como el pago de admisión y proceso de graduación. No se incluye materiales de estudio ni transporte o alimentación.

Portillo comenta que su salario y los gastos que tiene no le permiten pagar una maestría en administración de empresas o en negocios internacionales. Desde hace cuatro años es el sostén de su hogar donde vive su hermana menor, abuela y madre, quien en 2013 quedó con una discapacidad física que le ha impedido conseguir trabajo. De su salario paga alquiler de casa, agua, energía eléctrica, colegio de su hermana y otros gastos. “Seiscientos dólares no alcanza, cuando tenés muchas deudas y gastos de tu familia incluso si estás soltero”, dice el hombre mientras con su cara muestra una expresión de decepción.

Las maestrías de la segunda área y sus costos son variados al igual que los enfoques. Para obtener el título de máster en derecho de empresa o en derecho constitucional el pago de la mensualidad oscila entre $200 y $210 como mínimo.

La especialización en comunicación organizacional tiene un costo global que va de los 5,600 a 6,250 dólares. El pago mensual va de 185 a 190 dólares. Una relacionada en política y educación podría costar de 185 a 200 dólares mensuales. Asimismo, las que son en psicología, trabajo o intervención social van de 190 a 200 mensuales con un costo total de $5,800 a $6,250.

Un salario mínimo no alcanza

Especializarse en un área tecnológica o de ingeniería como gestión en energía renovable o gerencia en mantenimiento industrial, incluso en algunas carreras de economía como finanzas y administración pública, tiene un costo mensual que va de 215 a 250 dólares en algunas universidades del país; es decir, la cuota está arriba del salario mínimo de los sectores agrícola, algodonero y cafetalero. El costo global de cada una de ellas es de $6,600 a $8,000.

Los precios son similares en la región centroamericana. En Costa Rica una maestría puede tener un costo neto que ronda los $5,550 o $6,100.
En Nicaragua los precios son muy variados. Por ejemplo, para graduarse de máster en educación y aprendizaje se deberá pagar 4 mil dólares. Mientras que para titularse de maestro en gestión y talento el costo es de 7,200 dólares.
Obtener una especialización en Guatemala en Administración de empresas o en comunicación organizacional puede costar $7,532 y $5,300, respectivamente.

Estudiar desde una pantalla

Para Pauline Martín, directora de la Maestría en Política y Evaluación Educativa de la Universidad Centroamericana (UCA), en la actualidad la tendencia es cursar postgrados semi-presenciales o virtuales. Pero existen ventajas y desventajas de estudiar en línea.

“El problema de tener personas trabajando y estudiando de modo presencial y a tiempo completo es que a qué horas van a estudiar”, expresa Martín.

Teresa Velasco, graduada de licenciatura en Comunicación Social, es una mujer de 30 años que ha optado por estudiar en línea una maestría en dirección de marketing y gestión comercial, la cual es acreditada por la EAE Bussines School y la Universidad de Barcelona. Actualmente labora en el departamento de mercadeo de una empresa de San Salvador. Sus tiempos de estudio dependen de su trabajo, ella acomoda la hora en que tomara las clases o leerá el material educativo.

“Me parecía que eran buenas materias y sobre todo era en un tiempo más corto porque no quería estar dos años y medio estudiando una maestría”, responde Teresa al preguntarle por qué decidió tomar un postgrado vía web. Ella empezó su postgrado en enero de este año y lo terminará en este diciembre. Su tesis la defenderá en marzo de 2018.

Una maestría en territorio nacional dura dos años más seis meses de proceso de graduación. La mayoría de maestrías en línea se cursan en uno o dos años incluyendo el proceso de graduación.

La comunicadora añade que paga mensualmente 410 euros más dos matrículas de 500 euros, por lo que su maestría tendrá un costo global de 5,100 euros que equivalen 6 mil dólares, casi lo mismo o –incluso- menos que aquí en El Salvador y será en tan solo un año.

“A mi juicio el mejor modelo para estudiar una maestría en El Salvador es lo semi-presencial porque vas a algunas clases, pero no siempre y así tienes tiempo para estudiar y desarrollar el estudio personal y el trabajo en equipo” menciona, la académica de la universidad jesuita, quién cree que los inconvenientes de estudiar vía web son dos.

El primero es que el aprendizaje no es colaborativo. En la educación superior debe haber intercambio de experiencias entre estudiantes, crear redes entre ellos e ideas en grupo y no aislar al individuo como generalmente sucede con los postgrados en línea.

El segundo inconveniente es que los niveles de compresión de lectura en el país son bajos y si la persona no la ha desarrollado −y si se suman malos hábitos de estudio− no sabrá qué hacer al encontrarse en un sistema educativo que no cuenta con un profesor de manera presencial.

La ventaja del modo virtual es que le exige al estudiante ser más autónomo y organizado con el proceso de aprendizaje.

Plus de una maestría

Martín explica que tener personas con una maestría ayuda al desarrollo de una nación porque da mayores capacidades técnicas y específicas para ciertos campos. Aunque enfatiza que una maestría no es para todas las personas, sino para aquellas que traen ciertas habilidades académicas de lectura, de redacción y bases para la investigación.

La experta en educación considera que a algunos individuos el postgrado no les ayuda a desarrollar sus habilidades laborales y que por eso cuando van a pruebas técnicas para optar a un mejor trabajo no logran obtenerlo. Añade que es un error pensar que por el hecho de tener una maestría automáticamente se tendrá un mejor empleo; no necesariamente sucede eso.

Las pruebas técnicas son importantes al momento de contratar a alguien. “Siempre hay personas que de la vida y la experiencia aprenden. No depende solo de la maestría ascender de puesto de trabajo”, expresa Martín.

Sin embargo, sostiene que hay plazas de trabajo que obligatoriamente demandan y reconocen mejor una maestría, como las relacionadas a las materias de economía y finanzas.

Teresa dice que está estudiando para tener más conocimiento y estar actualizada en el rubro que se desempeña, no tanto para obtener un mejor trabajo. “Dudo mucho que mi realidad cambie cuando veo el mercado laboral de El Salvador”, comenta.

“En teoría debería de ser así (tener un postgrado y por lo tanto un buen trabajo), pero yo he metido bastantes hojas de vida para tratar de cambiarme de trabajo. Incluso he revisado bolsas de trabajo y veo algún puesto de trabajo de alguna jefatura que me nivele lo que gano actualmente, pero buscan a una persona que tiene demasiada experiencia y que sepa utilizar un montón de herramientas”, expresa Teresa.

Según Teresa, en el país es más fácil conseguir empleo teniendo un contacto en una empresa o institución de gobierno que poniendo en el curriculum que es máster o que se está estudiando para ello. “Una maestría no te asegura que vas a tener un buen puesto”, comenta Teresa, lo que concuerda con lo dicho por Martín.

Marcos mantiene una postura un poco distinta a Teresa porque él considera que una plaza laboral se gana con grados académicos, pero que no siempre es así ya que tiene algunos amigos que se graduaron hace uno o dos años de una maestría y que no han conseguido un trabajo con remuneración más alta.

Marcos dice que ya se tiene que ir porque va una entrevista para conseguir un mejor trabajo. Se va, no sin antes expresar que ya pensó en hacer otro préstamo para pagarse un segundo título de educación superior, aunque le cueste de cinco a seis años pagarlo.

De acuerdo con el Informe Estadístico de Instituciones de Educación Superior, realizado en el año 2013 por el Ministerio de Educación (MINED), 4,941 personas se inscribieron en estudios de postgrados y 2,451 personas se graduaron de ellos. De la última cifra, 806 eran de maestría. Asimismo, estudiantes graduados de pregrado fueron 13,818.

Otro informe del MINED titulado como “Educación Superior en Cifras, El Salvador 2002-2012” detalla que en 2003 hubo 324 graduados de maestría. Esto indica que 10 años después la cantidad se incrementó más del doble.

Todavía siguen siendo cifras bajas para un país que gradúa de 11 mil a 13 mil universitarios por año, según datos del MINED.

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