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¿Dónde estoy? | CRóNICAS

El motorista que el alcalde mandó a matar para encubrir a su hijo travesti

El exalcalde está preso, acusado por la Fiscalía de ordenarle a cuatro pandilleros de la facción 18 Revolucionarios la perpetración del crimen.

Redacción
Fotoarte, D1; de referencia.
Fotoarte, D1; de referencia.

Aquel 24 de mayo de 2013 fue un día desconcertante para Allan (nombre ficticio). Llegó a primera hora a las instalaciones de la Alcaldía de Apopa, como no conocía otra forma de hacerlo, para estar pendiente de cualquier diligencia que requiriera sus servicios de motorista.

Allan había entrado a trabajar a la alcaldía prácticamente al mismo tiempo en que José Elías Hernández había llegado a ocupar la silla edilicia apopense, a partir de mayo de 2012, cuando acabaron tres períodos consecutivos de gobiernos de Luz Estrella Rodríguez, por el FMLN.

Desde ese entonces, Allan se había ganado la confianza del alcalde Hernández, llegando incluso a ser su chofer de confianza en actividades que no tenían nada que ver con los menesteres municipales, como excursiones familiares y encargos personales del núcleo familiar del edil.

Lejos de recibir orden alguna por parte del alcalde o algún otro miembro del concejo municipal, a Allan se le impidió el ingreso a la alcaldía por parte de miembros del Cuerpo de Agentes Municipales (CAM). Extrañado por la situación, el motorista no aguardaría mucho tiempo hasta ver llegar al director del CAM, un hombre alto, de piel blanca y maneras toscas, que le hizo saber que Elías Hernández había decidido despedirlo.

Una vez más, pocos minutos pasaron hasta que ocurriera otra señal; en este caso era una llamada que cayó al teléfono móvil del director del CAM. Se trataba de Elías Hernández, quien quería expresarle directamente a Allan los motivos de su despido. En un franco exabrupto, Hernández profirió estas palabras en tono airado:

“¡Estas despedido porque andas difamando que mi hijo es gay,  te voy a mandar a matar por eso, no te acerques a la alcaldía que te voy a mandar a matar!”.

Allan no tenía muchas opciones a donde ir, tanto geográfica como laboralmente tras escuchar tal amenaza. Y mientras lograba salir con los gastos de su familia, decidió quedarse en su casa de la populosa colonia Popotlán de Apopa. Ahí se encontraba cenando un 16 de junio de 2013 cuando supo que algo raro iba a ocurrir.

A su teléfono llamó Joanna Vanesa Sánchez Herrera, una mujer pasada de peso de veintitantos años, a quien él asociaba con el alcalde, por haberla visto junto a él en otras situaciones. Esa joven le dijo que saliera de su casa, porque tenía “una razón que darle de parte del alcalde”.

Allan dijo que saldría en breve de su vivienda, pero tuvo un mal presentimiento y en lugar de eso decidió quedarse dentro de su casa. Avanzada la noche, alrededor de las 22:00 horas, escuchó golpes en la puerta de su casa, y al abrirla encontró a tres sujetos a los que conocía por pandilleros de la facción revolucionaria del Barrio 18, quienes operaban en la colonia.

Uno de los tres sujetos lo amenazó con un arma y los demás lo sometieron para intentarlo introducir a un vehículo amarillo con vidrios polarizados. A todo esto, Vanesa se encontraba cerca de la escena y le había dicho a sus cómplices: “ustedes ya saben lo que tienen que hacer”.

Como pudo, Allan se rehusó a ingresar al vehículo, para luego escuchar a uno de sus atacantes decirle: “con el alcalde no te metás, él nos paga para que lo cuidemos”. Los atacantes, a quienes se les habían unido una importante cantidad de pandilleros que habían rodeado el contorno, procedieron a balearlo en el cuello y el brazo izquierdo, provocándole caer al asfalto, donde recibió a quemarropa más disparos.

Elías Hernández, exalcalde de Apopa.

Elías Hernández, exalcalde de Apopa.

Medio muerto y yaciente, de alguna forma escuchó que uno de sus atacantes alcanzó a decir: “alcalde, misión cumplida”, mientras todos se alejaban de la escena, ante el indolente silencio de los vecinos que preferían resguardarse en sus casas y no correr la misma suerte de Allan.

El motorista, pese a todo no murió, ya que una patrulla que pasó a los pocos minutos lo recogió y lo llevó a toda velocidad al Hospital Rosales, donde despertó días después y vio vendado buena parte de su cuerpo, el cual había sido sometido a múltiples operaciones para extraerle las balas alojadas.

Su testimonio en calidad de testigo protegido, sirvió para conformar buena parte del requerimiento enviado por la Fiscalía en abril pasado al Juzgado Especializado de Instrucción de San Salvador, en contra de Elías Hernández y otros cuatro pandilleros, por el delito de homicidio agravado en grado de tentativa.

En su testimonio, Allan negó las acusaciones que le hizo el entonces alcalde, quien lo señaló por andar divulgando que su hijo Darwin, es gay. Lo que el motorista recuerda fue que días antes de que Elías Hernández lo despidiera, él había llevado al joven Darwin a una discoteca de la Zona Rosa en la colonia San Benito de esta capital.

En el interior del antro, Darwin fue a vestirse para la ocasión y congeniar con otros asistentes, en su mayoría travestis, que se encontraban festejando. Allan quiso ver si podía ubicar al hijo del alcalde y decidió entrar a la discoteca. El ambiente, según detalla el requerimiento fiscal, lo describe como “lleno de maricones”.

Ahí pudo ver a Darwin, ya no más ataviado en su ropa normal, sino vistiendo una blusa morada sin tirantes, una minifalda blanca que hacía juego con sus botas altas del mismo color, y una peluca rubia, complementado con su rostro fuertemente maquillado. Allan no pudo evitar reírse por lo que vio y decidió esperar afuera de la discoteca, de la que Darwin no saldría, sino hasta llegada la medianoche.

Días después de los hechos, Elías Hernández decidió despedir de su trabajo a Allan, a quien culpó de publicar unas fotos en redes sociales en las que Darwin aparece vestido de mujer. Ante esto, Allan niega tener conocimiento de donde salieron las fotos, mucho menos de que él las haya subido.

El motorista también guió a la Fiscalía a encontrar los nexos que tenía el alcalde Hernández con la pandilla 18 revolucionarios, hasta dijo ver como él le entregaba dinero a los pandilleros en la entrada de su casa, ubicada en la colonia Popotlán.

Hernández fue detenido el 5 de junio de 2016, acusado de proveer una serie de beneficios a las pandillas en el municipio de Apopa. Tras la captura, se allanó la alcaldía y se pudo incautar documentos que darían cuenta de estos nexos, además de arrestar a empleados pertenecientes a dicho grupo criminal.

Al edil, quien dentro de la pandilla era conocido por los alias “Don Elías” o “El maistro”, se le acusa de delitos como homicidio agravado, agrupaciones ilícitas y amenazas con agravación especial y de integrar una red de más de 30 personas, que garantizaban beneficios al barrio 18 facción revolucionaria.

Además de Hernández, Vanesa Sánchez está acusada de confabular y participar en el intento de homicidio de Allan, junto a Elvis Alexander López Moreno, alias “seco”, Israel Antonio Vanegas Martínez, alias “bombeta”, y otro sujeto solo identificado como “El tang”.

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