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Los orígenes y el ascenso de Mecafé, el acaudalado amigo de Mauricio Funes

La Fiscalía General de la República allanó siete empresas, viviendas y el despacho contable Ochoa Benítez, vinculados a Mecafé, en busca de evidencias de corrupción del expresidente Mauricio Funes.

Gerardo Arbaiza
Mauricio Funes juramentando a Miguel Menéndez Avelar como presidente de CIFCO.
Mauricio Funes juramentando a Miguel Menéndez Avelar como presidente de CIFCO.

Se llama José Miguel Antonio Menéndez Avelar, pero pocos lo asocian con el nombre con el que fue asentado. Él ya está acostumbrado a que lo asocien como Miguel Menéndez “Mecafé”, un nombre que es sinónimo de carreras de autos y un importante y diverso conglomerado empresarial.

Como suele pasar, este tipo de conglomerados relativamente nuevos que incluye comercialización de café, empresas de seguridad y electrodomésticos, son construidos por personas con orígenes modestos, y el caso de “Mecafé” no es la excepción.

Nació un 28 de octubre de 1955 en el cantón “El Jocote”, situado en las faldas del volcán de San Salvador, entre los municipios de San Juan Opico y Quezaltepeque. Su sobrenombre “Mecafé” no lo obtuvo por nada, ya que era el hijo de un administrador de una finca de café de la zona.

Sin contar con excesivas comodidades, Miguel logró terminar su educación media y desde entonces soñó con montar sus propios negocios. Al crecer en un entorno cafetalero y acompañando a su madre, a los 19 años empezó a comprar pepenas de café, es decir, los frutos del café que caen de los sembradíos y que los cortadores recogen y venden por su propia cuenta para subsistir.

Ese humilde negocio se convierte en pocos años en una comercializadora llamada “Miguel Menéndez, compra de café”, lo que le valió el apelativo de “Mecafé”, el cual lo persigue hasta estos días.

Lea también: Fiscalía allana empresas y casas de Mecafé en busca evidencias corrupción de Funes

Él llevaba a la par ese negocio con las carreras de autos, lo cual le valió el sobrenombre de “el rey del Jabalí” por sus constantes victorias en dicho autódromo. Luego de lograr establecer “Mecafé”, Meléndez descubre de la nada su nuevo rubro empresarial, al crear una agencia de vigilancia privada para evitar el pago a la antigua Policía de Hacienda para que cuidaran sus negocios.

Dicha empresa es COSASE, la primera agencia de vigilancia privada del país, la cual pasó también a incursionar en el rubro de alarmas domiciliares y venta de armas. Asimismo y pocos años después lanza la línea de electrodomésticos Kawaki. Las oficinas centrales de los tres negocios emblemáticos de Mecafé se encuentran sobre la Avenida Bernal de la ciudad de San Salvador.

Sus roces con la autoridad y su encuentro con Mauricio Funes

En el libro “Las 100 historias que siempre quise saber”, que habla sobre 100 prominentes salvadoreños y sus historias de superación, Mecafé comenta que “la gente de poder” y sus constantes asedios, empezaron en un punto a ser dificultades importantes para detener el avance de sus negocios.

El empresario se queja que recibía constantes acosos a sus negocios y fue detenido en más de una ocasión por la Policía. Esto lo atribuye a personas que lo veían a él como amenaza en el negocio de la comercialización de café.

Logró dejar los inconvenientes atrás y sus empresas continuaron creciendo, mientras él mantenía un perfil alejado de la política nacional, pese a que reconoce en su perfil biográfico que siempre solía votar por la derecha.

Empresas ligadas a Miguel Menéndez "Mecafé"

Empresas ligadas a Miguel Menéndez “Mecafé”

Esto, hasta que en los albores de la campaña presidencial para las elecciones 2009 conoce al otrora periodista Mauricio Funes, quien había sido designado por el FMLN para finalmente arrebatarle la presidencia del país a ARENA. El empresario reconoce que fue atraído por la “ideología “de Funes y decide ser el primer prominente empresario que públicamente le endosó su apoyo.

Mecafé sentó las bases para crear el grupo de apoyo “Los Amigos de Mauricio”, compuesto por otros empresarios e intelectuales de ambos bandos del espectro político local. Además dice con mucho orgullo que manejó el vehículo en el que se transportaba el candidato a la mayoría de sus mítines en el interior del país.

Funes ganó la presidencia por estrecho margen y la relación que el nuevo presidente tenía con Mecafé empezó a despertar suspicacias. El empresario sería nombrado como presidente del recién renombrado Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO).

Por otra parte, publicaciones periodísticas como las del periódico digital El Faro, dieron cuenta de supuestos beneficios que Mecafé estaba recibiendo de su relación con el presidente Funes, como contratos en servicios de seguridad y otros, de los cuales habría recibido utilidades por $14 millones, según estimaciones de la Fiscalía.

En octubre de 2011, Mecafé renunció a la presidencia de CIFCO y muy poca gente siguió hablando de los favores que habría percibido por parte del primer gobierno de izquierda en la historia del país.

No fue hasta dos años después que Funes dejara la presidencia, en el año 2016, cuando salen a la luz anomalías, como el hallazgo de dos empresas offshore domiciliadas en Panamá a través del bufete Mossack-Fonseca, vinculado a la masiva filtración de sociedades offshore conocido como “Panamá Papers”

Una publicación del portal de noticias El Faro establece que una de esas empresas compartiría prestanombre con un negocio de spa propiedad de negocio Mitchell Guzmán Sigüenza, mujer con la que el expresidente Funes tendría un hijo.

Estos indicios llevaron a la Fiscalía a desarrollar una investigación de carácter penal que apunta principalmente contra Mauricio Funes. La primera fase de la investigación concluyó el pasado 17 de agosto, con una serie de allanamientos en los negocios y propiedades de Mecafé.

La Fiscalía justificó que dichas diligencias son para buscar pruebas de contratos irregulares y actos de corrupción de los cuales ahora se acusa penalmente a Mauricio Funes, a poco más de dos años de dejar la presidencia.

Los allanamientos se hicieron con orden del Juzgado Quinto de Paz de San Salvador, en el que se ha interpuesto una acusación contra Funes por los delitos de  peculado, negociaciones ilícitas, malversación, enriquecimiento ilícito y tráfico de influencias.

Estas pesquisas se extendieron además a los domicilios de Mecafé y de Mitchell Guzmán (La Michy, compañera de vida del expresidente Funes), ubicados en la elitista colonia Lomas de Altamira de San Salvador.

Mientras Funes niega que haya habido algo ilícito en los contratos hechos con Mecafé, y este a su vez explica cómo tiene un pertrecho de armas en su domicilio, las autoridades sostienen que hacen falta más allanamientos para recabar la suficiente evidencia que respalde la acusación contra Funes por delitos de corrupción.

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