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¿Dónde estoy? | GRANDES SERIES

“Los pandilleros me sacaron de mi colonia y ya no puedo volver nunca”

En la colonia donde se dio esta historia, los territorios de la MS y del Barrio 18 están divididos por una calle de unos cuantos metros de ancho. A este joven lo obligaron a abandonar su casa por vivir del lado "equivocado".

Redacción
Fotoarte: Manuel Jacinto / Diario1
Fotoarte: Manuel Jacinto / Diario1

Tengo 18 años y vivo en Mejicanos. Hace unos días tuve que salir huyendo de mi casa porque los pandilleros me lo ordenaron. Fue un día martes, cuando iba a subirme al bus para ir a trabajar, como todos los días. Unos jóvenes se me acercaron y me pidieron el DUI, y cuando vieron donde vivía, me dieron dos días para que me fuera. Yo me fui ese mismo día.

En el pasaje donde vivía, los de una esquina unos son MS y los de la otra son 18. La casa donde vivíamos mi mamá, mi hermanito y yo queda cerca de los 18. Por ese problema me tuve que ir para otra colonia, donde vive mi abuela.

Ese día no trabajé. Luego que me dijeron eso me regresé a mi casa a arreglar mis cosas. Me quitaron todo y me dijeron que me daban dos días para salirme de allí, y yo por evitar problemas… porque ellos pueden decir que me dan dos días pero si yo llegaba el siguiente día, me podían estar esperando para matarme. Yo solo llegué, agarré mi otro uniforme y un poquito de ropa y me fui.

A mi mamá solo le dije que me iba para donde mi abuela porque estaba teniendo un problema. Ella padece del corazón, yo también padezco del corazón. No le quería dar más preocupaciones solo le dije que llegara a la casa y que allá le iba a contar.

Cuando mi mamá llegó a la casa donde mi abuela y me vio, tampoco quise contarle todo. Solo le dije que unos bichos me pidieron el DUI y que me dijeron que no me querían ver allí. No le dije que me habían dado dos días ni que los pandilleros los estaban vigilando a ellos también.

A los que me amenazaron yo los conocía solo de vista, nada más. Yo solo los veía en la calle cuando iba a trabajar o cuando venía de regreso y ni les sonreía, ni tampoco les hacía mala cara, porque ahora por una mala cara lo pueden matar a uno. Solo medio los veía y pasaba.

El problema fue que allí en la casa donde yo vivía, los 18 mancharon la pared, la de mi casa, y me imagino que los otros pensaron que yo era algo, por eso me amenazaron. Lo único que me dijeron antes de darme fecha límite para que me fuera fue que yo les hacía mala cara. Yo les dije que no les hacía mala cara, que simplemente me desvelo toda la noche, trabajo doce horas completas y no duermo; cuando yo vuelvo el sol me hostiga y no puedo estarle sonriendo a todo mundo. Entonces ellos decían que yo era de algo y que por eso yo les hacía mala cara a ellos.

Ahora mi familia quedó allí, mi mamá quedó allí, solo yo me tuve que salir. Pero como en la casa donde yo vivía está en un bordo, por decirlo así, ellos nos tienen bien vigilados; han visto que mi familia se quedó allí y siempre se ponen a vigiar, se ponen en las esquinas y allí pasan viendo.

Mi mayor miedo con los que quedaron es por mí y por mi hermanito. En la casa solo vivíamos mi mamá, mi hermanito y yo. Mi mamá sale a trabajar, sale a las 5:30 de la mañana y llega hasta las 5:30 de la tarde. Mi hermanito tiene 12 años y como tiene que ir a estudiar, por ley pasa por allí para ir a su escuela. Ese es mi miedo, que le vaya a pasar algo. Pero ya pronto lo voy a sacar. Voy a mandar a alguien a que lo saque. Yo no me puedo acercar allí, yo no puedo llegar.

Mi hermanito tiene doce años, y dice que cuando camina hacia la escuela, siempre van dos jóvenes atrás de él. Pero hasta el momento no lo han parado, ni le han dicho nada, solo lo ven a qué horas sale y a qué horas regresa a la casa. Espero llevármelo estos días. El fin de semana les dije que arreglaran todo y voy a mandar a traerlo.

El ya sabe la situación, le dije que por cuestiones de seguridad ellos se tenían que salir de allí. Me preguntó por qué, que por qué teníamos que andar huyendo de los lugares; le dije que por cosa de seguridad y el niño simplemente se pone a llorar y dice que no le gusta y que le da miedo.

Mi mamá se va a salir también.

Mi hermano, la verdad, tiene problemas. Tiene como una psicosis. Yo tenía 5 años y medio cuando mi padre falleció, somos cuatro hermanos pero dos ya están casados, la responsabilidad que tenemos mi mamá y yo sólo es él, entonces el niño ya está con eso en su mente, que si le mataron al papá también nos pueden matar a nosotros, y dice que él no quiere quedarse solo.

La semana pasada no fue tres días a la escuela porque le daba miedo, no quería salir de la casa; yo le dije a mi mamá que no lo obligara. Él me habló llorando y me dijo que no quería ir a estudiar, que no quería salir porque había visto a los pandilleros en la esquina. Le dije que no fuera porque no lo quiero obligar. Qué tal y – Dios no lo permita – le pase algo. Entonces no salió y no fue tres días a la escuela, solo fue un día.

A mi papá lo mataron en el 2004, en ese tiempo sí había delincuencia pero no como en estos tiempos. El trabajaba en un lugar donde vendían artículos del hogar, y para entonces él andaba en su carro haciendo viajes, y por irse a meter a una zona donde vivían pandilleros contrarios a los de donde vivía él fue que lo mataron.

De todo esto a mis tíos no les quise decir nada porque ellos igual han llegado porque los han sacado de otros lados. Yo con este problema solo los voy a preocupar más, por eso es que no les he comentado nada a ellos, ellos viven en la misma colonia.

Mis tíos ya habían vivido en Mejicanos anteriormente, pero se fueron para Soyapango. Allá les salió una casa donde se fueron vivir. Lastimosamente allí nos mataron a un primo, a un hijo de ellos. Eso fue allí porque La Campanera y las Margaritas están súper cerca, y son contrarias. en La Campanera son 18 Sureños, en las Margaritas son MS.

A mis tíos ya les habían dicho eso de que las colonias eran contrarias, y para entonces mi primo andaba repartiendo producto en las tiendas y por cruzarse las zonas contrarias lo mataron. Tres balazos le dieron. En el carro quedó muerto. Salió en las noticias.

Mis tíos recibieron amenazas de los MS. Ellos tenían un puesto allí en el mercado, cerca de las Margaritas. Ellos allí trabajaban, pasaban trabajando todo el día. Un día que les llevaron la famosa renta. Les pedían $300 semanales. Y ellos ¿de dónde los iban a sacar? Los pandilleros les llevaron un papel y como mis tíos les dijeron que no podían pagar tanto, les dieron una semana para que se fueran. Una semana para que abandonaran todo. Se fueron. Ahora viven en Mejicanos.

Yo no puse denuncia por miedo, por miedo no hice nada de eso. Solo mi familia y mi jefe se dieron cuenta de mi problema. A él le tuve que decir porque no había llegado a trabajar, pero como ellos tampoco entienden de razones ni de estos problemas, igual me descontaron el día. Yo le expliqué que tenía ese problema y que por eso no pude llegar al trabajo, sólo me dijeron “no hay problema”.

La verdad es que los policías solo a veces actúan, a veces no hacen nada; los soldados, incluso, pueden ver niños jugando y media vez vean a los muchachos ellos empiezan a disparar sin importar que ponen en peligro a los niños.

Una vez hubo un caso de un niño baleado en fuego cruzado. Ahí por donde vivo hay una cancha donde pasaban jugando pelota, hay como un parque atrás del pasaje donde vivo, entonces llegaron los soldados y empezaron a disparar y a un niño le cayó una bala en la pierna. Ahorita el niño está en el Bloom porque eso fue hace poco.

Los soldados lo que dicen siempre es que hubo un enfrentamiento. Aunque los pandilleros no les estén haciendo nada, ellos llegan sólo a disparar, y lo digo porque yo he estado en esos momentos. Un día que yo iba para a casa de mi tío, a ver a mis primas, vi que los soldados iban y le dispararon a unos pandilleros. Ellos estaban sentados sin hacer nada, aunque obviamente estaban armados.

Cuando me vieron me dijeron fue que me tirara al suelo; y de la misma preocupación, como dicen, “es mejor que digan aquí corrió que aquí murió”. Y yo empecé a correr, porque el peligro era que los soldados pensaran que yo también era pandillero.

La verdad es que somos jóvenes a los que les ha pasado esto de que nos sacan de las casas, a los que nos amenazan con matarnos si no nos vamos. Somos varios los que nos hemos ido ya de esa colonia. El pasaje está quedando solo.

Yo hablo con ellos por Whatsapp, y por Facebook y les digo que nada nos cuesta hablarle a un canal de televisión y contar, y desahogarnos, pero eso no sirve de nada, al fin y al cabo no sirve de nada porque el gobierno no hace nada, le da igual; media vez ellos estén bien no les importa lo que la gente esté pasando.

*Esta narración forma parte de una serie de relatos recolectados por la Mesa de Sociedad Civil contra el Desplazamiento Forzado por Violencia y Crimen Organizado en El Salvador.

**Algunos datos de estos relatos fueron modificados con el fin de eliminar indicios que pudieran poner en riesgo la vida de las víctimas y la de su familia. 

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