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Rafael Lara-Martínez

Biografía
Rafael Lara-Martínez Universidad del Ex-Silio laramartinez.rafael@gmail.com/ https://retired.academia.edu/RafaelLara Desde Comala siempre…
Rafael Lara-Martínez

Persistencia del (19)32 colonial objetividad científica sin sujeto nahua-hablante

Mientras en México se conocen los manifiestos náhuatl de Emiliano Zapata, en El Salvador no interesa rastrear los conceptos políticos náhuat que guían la revuelta. De concederle la verdad a Roger Atwood, en los sesenta, el “desarrollo de la conciencia sobre los acontecimientos de 1932” nace y se difunde sin indagar la episteme náhuat de los indígenas participantes, incluso en Miguel Mármol (“La Pájara Pinta…”, 2020).

Al hablar del 32 como revuelta indígena en El Salvador, aún no se descubren los archivos originales en lengua indígena.  Las ciencias sociales aplican un axioma anti-aristotélico.  Existe una política indígena sin un idioma (Logos) indígena: zoon politikon (animal político) sin zoon logos ejon (animal dotado de lenguaje).  Ningún evento histórico tan trascendente carecería de una tradición oral náhuat en las comunidades afectadas y vecinas.  Se inculpa al gobierno represivo de eliminar el náhuat, pero se encubren los manifiestos indígenas en ese mismo idioma.

Mientras en México se conocen los manifiestos náhuatl de Emiliano Zapata, en El Salvador no interesa rastrear los conceptos políticos náhuat que guían la revuelta.  De concederle la verdad a Roger Atwood, en los sesenta, el “desarrollo de la conciencia sobre los acontecimientos de 1932” nace y se difunde sin indagar la episteme náhuat de los indígenas participantes, incluso en Miguel Mármol (“La Pájara Pinta…”, 2020).  El despegue de esa conciencia letrada adolece la falta de un testimonio náhuat (-ix-pan; -ix-mati).  Tal es la paradoja de una historiografía castellano/anglo-céntrica, tan objetiva en su análisis que les niega la palabra a los agentes históricos indígenas.  Ya Anastacio Aquino (1792-833) anticipa esa negativa de la historiografía que, en su larga duración, jamás indaga la lengua local hablada por los “íconos” indígenas.  Desde el siglo XVIII, su ideario y decretos los expresa el idioma nacional, el único capaz de simular los hechos y la conciencia ciudadana (J. A. Ramírez Fuentes y amplia bibliografía).  Igualmente, en San Miguel, 1927-1932, “la crisis económica” provoca que el “populacho urbano” actúe —en “entidades artesanales-obreras”— según una “cultura plebeya” ajena a toda tradición indígena (Luis Rubén González, 2015).

Durante el actual tribunal de justicia histórica, el fiscal acusador vivo repite el crimen de lingüicidio que le imputa al acusado difunto.  Mientras Leonhard Schultze-Jena (1930-1935) demuestra que el archivo mito-poético náhuat lo resguarda el alemán —con mayor ahínco que el idioma nacional— la historia quizás confirme que “las abstracciones” de los archivos de Moscú conservan a la izquierda el ideario de Izalco (E. Ching).  Es posible que el principio de objetividad de las ciencias sociales llegue al extremo de anular la visión inter-subjetiva de los agentes históricos.  Desposeídos de la palabra, son simples marionetas sin experiencia, a quienes la ciencia remite a la ficción poética desprovista de habla.  Empero, la lengua náhuat traduce los hechos en un “vocabulario de las instituciones” culturales sin arraigo académico ni indo-europeo (E. Benveniste).

Carentes de investigaciones sobre esta episteme —¿kumunista de kumunis, “alborotar, moverse, llamear; hormiguear”; Kujkul; “Gespenst marxista; Ijíyu ikajku, espíritu celeste como actor”…?— al siglo XXI le corresponde colmar esa omisión trágica, gracias al estudio de la filosofía náhuat.  Jamás habrá un verdadero avance de la historiografía salvadoreña (C. G. López Bernal), sin aclarar esa filosofía indígena que codifica nociones claves: “(con)ciencia, derecho de pernada/hacendado, economía, historia, lengua, política, religión, sociedad, etc.”.  Los registros filosóficos náhuat —saber (-mati), conocer (-ix-mati, ojo-saber), creer (-yul-mati, corazón-saber)— no poseen un paralelo directo en el pensamiento europeo, viceversa, salvo en la base crediticia (-yul-mati) del saber (-mati).  El fundamento fiduciario (takwiltia) del pueblo (techan; takamet) aún se analiza como “engaño de la razón”, pese a constituir el origen social de la existencia.

***

Desde la perspectiva “romántica” de este breve ensayo, la lengua nombra “el acto primigenio de la. fantasía” por el cual el ser humano comprende su “propia existencia” y “el mundo exterior” se vuelve “Real” (Schlegel).  La lengua aplica “la ciencia del dibujo” al revelar cómo los sujetos históricos “hacen perceptible” su vivencia más que referir el hecho “en sí y para sí” (Runge).  Sustituir la experiencia náhuat por la razón académica duplica ese “acto de la fantasía” hasta transformar el sentimiento de la vida en lógica de lo abstracto.  Sólo al inscribir la experiencia ajena en un marco jurídico propio, se hace inteligible a nuestro entendimiento el cual ya no visualiza la traición en su “cartografía” borgeana de lo Real.  Quizás la experiencia viviente  se juzga “doctrina de la fábula” hasta codificarla en ciencia.

Si en castellano lo cordial (-yulu) opone la memoria al archivo —”re-cordar”— en náhuat, esa misma corazonada (yul-tuk) impulsa la vida misma  (yul-tuk), la creencia (-yul-mati, saber cordial) y lo justo (-yul-malawi, (ex)tensión/enderezo cordial).  No hay pasar (-panu) de la razón histórica sin ese fundamento que vivifica (-yul-kwiltia) el Logos (Taketzalis), gracias a la lengua maternal/cordial (Yul-Taketzalis).  Sólo el infarto (-yul-miki, muerte cordial) de la lógica niega el arraigo de la reflexión (-yul-taketza) en los seres vivos (-yul-tiwit), llenos (-yul-tia) de corazón (-yulu).

Bajo la misma tónica “romántica”, el concepto de “ironía (Witz)” demuestra las paradojas de la historiografía literaria en boga.  Esta “opinión común” no sólo redobla la sustitución al buscar lo popular en lo letrado: “los héroes dela pluma” sin lenguas indígenas.  También imagina “generacionescomprometidas” quienes —bajo la censura de prensa— publican en las revistas oficiales, antes de obtener puestos administrativos y diplomáticos.  Estas contribuciones —inéditas bajo la democracia actual— se vislumbran como raíces conservadoras del marxismo salvadoreño.  Desde la derecha impulsan el cambio radical a la izquierda, en una monotonía cromática en la cual se con-funden los opuestos.  En esta carcajada (Witz) roqueana/roquera final fluye un río —“riyendo voy por el río” (F. García Lorca)— al verificar el cuarto   menguante lunar entre el representante y lo representado.  La poscolonialidad define la teoría científica cuyas nociones las expresa la lengua imperial.

Persistence of Colonial (19)32 scientific objectivity without a Nahuat speaking subject

Abstract:

By a solid scientific agreement, only the suppression of Native languages and their philosophy explain Native politics…

Speaking about 1932 as a Native revolt in El Salvador, the original archives in a Native language have not yet been discovered.  Social sciences apply an anti-Aristotelian axiom.  A native politics exists without a Native language (Logos): zoon politikon (political animal) without zoon logos ejon (animal gifted with language).  No transcendental historical event would ever lack an oral tradition in Nahuat, from both the affected and the neighboring communities.  The dictatorial government is accused of suppressing Nahuat, but all Native manifestos in that language are covered up.

While in Mexico Emiliano Zapata’s manifestos in Nahuatl are very well known, in El Salvador, there is no interest to reveal the Nahuat political concepts, which guide the revolt.  By granting truth to Roger Atwood, in the sixties, the “development of consciousness about 1932 events” was born and spread without inquiring into a Nahuat episteme of the indigenous participants, even in Miguel Mármol (“La Pájara Pinta…”, 2020).  The rise of that literary consciousness does not require a Nahuat eyewitness account (-ix-pan; -ix-mati).  That is the paradox in a Catilian/Anglo-centric historiography, so objective in its analysis that Native historical agents have no language.

Anastacio Aquino (1792-1833) already anticipates this refusal of historiography, which in a long durée never investigates the local language spoken by indigenous “icons”.  Since the 18th century, its ideology and decrees are expressed by the national language, the only one capable of simulating facts and public consciousness (J. A. Ramírez Fuentes, and vast bibliography).  Similarly, in San Miguel, 1927-1932, “the economic crisis” provokes the “urban population” to act —by “workers-art craft entities— according to a “plebeian culture” foreign to all native tradition (Luis Rubén González, 2015).

During the current court of historical justice, the prosecuting attorney alive repeats the crime of linguicide that (s)he imputes to the deceased defendant.  While Leonhard Schultze-Jena (1930-1935) demonstrates how German saves Nahuat mythological archives —with more accuracy than the national language— historians confirms perhaps that “the abstractions” of Moscow’s archives keep Izalco’s political agenda at the left wing (E. Ching).  Probably the principle of objectivity in social science is so compelling that it eliminates any inter-subjective view from all historical agents.  Dispossessed of speech, without experience, they are simple puppets whom science refers to the poetic fiction devoid of discourse.  Nahuat language translates facts into a “vocabulary of cultural institutions” without any academic and Indo-European root (E. Benveniste).

Lacking research on its episteme —kumunist from kumunis, “to stir, to move, to flare; to tingle”; Kujkul, “Marxist Genspest”; Ijíyu ikajku, celestial spirit as actor…?— it is up to the 21st century to fill up this tragic omission by studying Nahuat philosophy.  There will never be a true advance of Salvadoran historiography (C. G. López Bernal),without clarifying that Native philosophy that encodes key notions: “consciousness (science-with in Spanish), droit du seigneur/owner, economy, language, politics, religion, society, etc.”.  Nahuat philosophical records —knowing (-mati), eyewitness account (-ix-mati, eye-know), belief (-yul-mati, heart-know)— do not have a direct parallel in European thought, vice versa, except in the credit (-yul-mati) base of knowledge (-mati).  The fiduciary (takwiltia) foundation of people (techan, takamet) is still analyzed as “deception of reason”, despite constituting the social origin of existence.

***

From the “romantic” perspective of this brief essay, language names “the primordial act of phantasy”, by which human being understands its “own existence”, and “the external world” becomes “Real” (Schlegel).  Language applies “science of drawing”, revealing how historical subjects “make perceptible” their living experience, instead of referring facts “in themselves and for themselves” (Runge).  Substituting Nahuat experience by academic reason duplicates the “act of phantasy”, by transferring real feelings into an abstract logic.  Only the inscription of that foreign Nahuat existence into our own rational frame makes it intelligible to our comprehension, which does not perceive any treason to its Borgean “cartography” of the Real.  Perhaps living experience is judged a “doctrine of fable” until codifying it in science.If in Castilian the cordial (-yulu) opposes memory to the archive —“re-cordar, re-heart”— in Nahuat, that same intuition (yul-tuk, “hearted”) drives life itself (yul-tuk), belief (-yul-mati, cordial knowing), and the just person (-yul-malawi, cordial (ex)tension/straightening). There is no happening (-panu) of historical reason without that foundation that vivifies (-yul-kwiltia) Logos (Taketzalis), thanks to the maternal/cordial Language (Yul-Taketzalis).  Only the heart attack (-yul-miki, cordial death) of logic denies the roots of reflection (-yul-taketza) in living beings (-yul-tiwit), full (-yul-tia) of heart (-yulu).

Under the same “romantic” vein, the concept of “irony (Witz)” demonstrates the paradoxes of literary historiography in vogue.  This “common opinion” not only doubles the substitution by seeking the popular in the literate: “the heroes ofthe pen”, without indigenous languages.  It also imagines “committed generations” who —under press censorship— publish in official magazines, before obtaining administrative and diplomatic posts.  These contributions — unprecedented under current democracy— are seen asconservative roots of Salvadoran Marxism, in a chromatic monotony in which the opposites are (con)fused.  From the right wing, they drive a radical change to the left.  In this Roquean /Rock mirth (Witz) a river flows —”laughing I go down the river” (F. García Lorca)— verifying the first Moon quarter, in decline, between the representative and the represented.  Poscoloniality defines the scientific theory whose  notions are expressed by the imperial language.

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En breve, el sacrificio técnico que comete la razón moderna ya no consiste en extraer corazones (-yulu), sino en extirpar las disciplinas cordiales que entubian la objetividad científica: creencia y fe, lengua materna, persona justa, reflexión filosófica (“sabiduría (sophos) filial (philos)”), vida en sí.  En clausura, hay que eliminar el humor (Witz).  La risa del río objeta el “rigor de la ciencia”, señalando el “malestar” freudiano “de la civilización”..  Entre epidemias y guerras, el progreso jamás logra alcanzar su objetivo en algoritmo mecánico.  No sólo “nace medio muerto”, sino “muere medio vivo” en el estero atómico, en la desembocadura fluvial donde acaba toda experiencia humana.  En ese destierro ya sólo nos guía la Luna (Metzti) quien rige la mareas y la menstruación (metzuia), en una horma cíclica de eterno retorno de lo mismo.  La espuma (pusu) y la sangre (-esti) de esas playas de arena negra inscriben un solo tatuaje en mi cuerpo y en las letras de este escrito.

In brief, the technical sacrifice that modern reason makes is no longer to extract hearts (-yulu), but to extirpate cordial disciplines that obscure scientific objectivity: belief and faith, mother tongue, honest person, philosophical reflection (“filial (philos) wisdom (sophos)”), life in itself.  In addition, we must eliminate humor (Witz).  The laughing river objects the “rigor of science”, pointing out to the Freudian “malaise of civilization”.  Between epidemies and wars, progress never manages to achieve its goal in a mechanical algorithm.  Not only is it “born half dead”, but it dies half alive in the atomic estuary, in the river delta where all human experience ends into the ocean.  At that outlet only the Moon (Metzti) guide us, who rules sea tides and menstruation (metzuia) in a cyclical pattern of eternal return of the same.  Foam (pusu) and blood (-esti) of those black sand beaches inscribe a single tattoo in my body and in the letters of this essay.

 

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