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Logan Raúl Martínez

Biografía
Analista
Logan Raúl Martínez

Las relaciones internacionales salvadoreñas en tiempos de pandemia

El mundo ya no es lo que era antes y, menos aún, con la pandemia con la que Estados Unidos no pudo ni poner orden en su casa

Uno de los mayores acontecimientos de los últimos tiempos -LA PANDEMIA MUNDIAL COVID19-, tuvo que servir para integrar a los países en un frente común, así como crear un referente histórico de solidaridad y cooperación planetaria, lo cual quedó… como una bella utopía al estilo Imagine de Jhon Lennon.

Los mandatarios tenían que demostrar, más allá de la propaganda del momento, el estadismo y la capacidad de integración nacional así como el manejo de las relaciones internacionales.

En el caso de El Salvador empezó con grandes expectativas; de pronto, sin saber quién lo legitimaba, más que ciertas encuestas digitales a nivel internacional, se llegó a decir que Nayib era el mandatario que mejor manejaba la pandemia a nivel mundial.

¿Propaganda en tiempos de la pandemia para sus seguidores? Se dio una contradicción entre percepción digital y realidad.

Pese a que el mandatario se comprometió públicamente y en cadenas nacionales a buscar cooperación con países que tienen experiencia y trayectoria en sanidad pública, como es el caso de Cuba y sus contingentes médicos así como también su avanzada ciencia en la rama farmacéutica, pero el caso es que todo quedó en simples promesas pronunciadas al calor de la emotividad populista del entonces estrenado mandatario.

Paradójicamente se jactó y publicitó como referencia a Estados Unidos siendo este país un referente bochornoso mundial en el manejo de la COVID-19.

¿¡Qué decir, entonces!? Darse el lujo de negar la oportunidad a la vacuna rusa y la cooperación china —que no han dejado de apoyar a El Salvador pese a que pretenden bajarles de categoría— denota que las relaciones internacionales salvadoreñas van en una sola dirección que no es la de la sensatez.

Seguido de ello el embajador de los Estados Unidos empezó a hablar más como canciller del Gobierno de El Salvador y como Trump salvadoreño que como diplomático. Para los más informados: míster Johnson habló de dos países distintos: el que él quería mostrar y el real.

En ese proceso Nayib Bukele se sintió tan agradecido que privilegió la gratitud política con la caótica administración estadounidense y no la cooperación beneficiosa para los y las salvadoreñ@s, inclusive por los que votaron por él. Es cierto que trajo un apoyo municipal médico de España, pero solo para el hospital El Salvador-CIFCO. Quizá si hubiera sido para la red nacional hubiese apoyado mejor; se les agradece a los médicos que vinieron pero la cooperación se quedó corta. Se jactó, además, en las últimas cadenas nacionales de ser un gran “negociador” con el gigante del norte por haber obtenido ventiladores pero eso quedó salpicado de corrupción y nadie, ni él ni el embajador, han podido justificar dichos hechos.

Paradójicamente, en el manejo del COVID-19 en El Salvador la realidad fue contraria a la proyección esperada. Docenas de organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos cuestionaron las violaciones de las garantías fundamentales de los ciudadanos, así como también diversos sectores cuestionaron la falta de transparencia y señalaron serios casos de corrupción. A eso debemos sumar los conflictos entre los órganos de Estado y sectores académicos, la intolerancia a la crítica… en verdad estamos en un país muy distinto comparado con el que ven los seguidores del mandatario.

Nayib se enclaustró en quedar bien con Estados Unidos, cedió a no buscar la cooperación con Cuba, negó sus fármacos como también le negó a El Salvador la posibilidad que Rusia apoye con su próxima vacuna a los salvadoreños.

Últimamente el embajador Johnson se ha vuelto más abierto en sentar posiciones políticas que en otros tiempos solo se decían a puertas cerradas, por ejemplo, cuando dijo que en la reapertura económica El Salvador SOLO PODRÁ TENER RELACIONES CON EL “MUNDO LIBRE”.

¿También veremos lisiadas las oportunidades de recuperación económica por el capricho/mercado de Estados Unidos? El mundo ya no es lo que era antes y, menos aún, con la pandemia con la que Estados Unidos no pudo ni poner orden en su casa a lo que debemos agregar asesinatos policiales, asesinatos raciales, crisis política, millones de desempleados, repudio a la imagen del presidente y candidato Trump… en serio. ¿No tiene el presidente un solo asesor con sentido común que le aconseje la necesidad de tomar una vía económica que nos convenga?

Conclusión: la corta visión estadounidense diplomática rige la política exterior salvadoreña, no para nosotros, sino por la extremista y conservadora visión de la casa Blanca…

O bueno, quizá no hay conclusión aún, lo que sí vemos es que se agrava la injerencia externa en nuestras políticas nacionales. Para mostrar lo que digo: el embajador dirige al Ministerio Público (FGR) con las manos de la durmiente y selectiva CICIES (que no se necesita y que jamás investigará al gobierno aliado, por más cuestionamientos evidentes)… Dios Salve a El Salvador… Dios Salve a America… O que su divinidad nos ayude a salvarla.

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