Otros temas: MundoArte y CulturaSe dice que...Suscríbete a Nuestro Newsletter

POLÍTICA

¿Dónde estoy? | ACTUALIDAD

¿Por qué el diputado Merino defiende a un prófugo de la justicia?

Merino López ya no solo es conocido por su célebre borrachera y ataque a la policía. El sábado pasado también pasó a la historia como un político que defiende a su padrino político, Juan Umaña Samayoa, aunque este sea prófugo de la justicia.

Redacción
Foto Facebook PCN Santa Ana
Foto Facebook PCN Santa Ana

Con el apoyo del mayor Roberto d´Aubuisson, el entonces hombre fuerte de Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), José Francisco Merino López  arribó a la Asamblea Constituyente en 1982 como diputado, siendo uno de los constituyentes más jóvenes, sin ninguna experiencia ni formación política. Eso sí, con una clara ambición política de llegar a lo más alto que pudiera.

Fue enviado posteriormente al Consejo Central de Elecciones (CCE) para representar los intereses políticos de ARENA. Ahí se ganó la confianza de una parte de la derecha salvadoreña que a toda costa quería recuperar el poder que estaba en manos del Partido Demócrata Cristiano (PDC).

Merino López  se dio a conocer políticamente desde esa trinchera, donde hizo el trabajo al pie de la letra de lo que le ordenaban sus patronos de ARENA, partido que logró su primer triunfo significativo en las elecciones de 1988.

Luego fue impuesto por un sector de la derecha como compañero de fórmula de Alfredo Félix Cristiani Burkard, quien nunca aceptó a Merino López como vicepresidente, de acuerdo con fuentes internas de ARENA. Durante todo el mandato de Cristiani Burkard (1988-1994), Merino fue aislado y no figuró políticamente.

Doce años después de agenciarse su primer cargo público, Merino había concluido su período como vicepresidente del país. Por ende, tomó el camino obvio para exmandatarios y vicemandatarios y partió rumbo al Parlamento Centroamericano (PARLACEN), donde fue su presidente y fungió como diputado titular por cinco años.

En ese período de cinco años, de 1994 a 1999, se dio la ruptura total entre Merino y Alfredo Cristiani. Merino, junto a otros personajes como Mauricio Gutiérrez Castro, Sigifredo Ochoa Pérez y Antonio Cornejo Arango, cuestionaron abiertamente a los miembros del Consejo Ejecutivo Nacional de ARENA (COENA) y abandonaron el partido un 5 de enero de 1997, cada quien con rumbo distinto.

El entonces Partido de Conciliación Nacional (PCN) acogió a Merino y con ellos concluiría su período en el PARLACEN, el cual alternaría con suplencias en la Asamblea Legislativa.

Merino ha mantenido una larga carrera en la política salvadoreña en la que ha dejado de manifiesto que no le importa las asociaciones que deba hacer, para mantenerse en su curul.

 La borrachera y el ataque a una policía

El 2000 marcó el regreso de Merino a la Asamblea postulado por el PCN. A diferencia de su primer período, en el cual representó a San Miguel, esta vez buscó una diputación por San Vicente y logró ser electo. Su regreso a una curul vendría además con el evento más bochornoso de su carrera política y quizá de su vida.

En agosto de 2000, fue sorprendido en un retén policial mientras manejaba en evidente estado de ebriedad. Cuando los agentes le solicitaron someterse a una prueba de alcoholímetro, el diputado sacó su arma e hirió de bala a uno de los agentes, que era mujer.

Debido a su fuero, Merino no fue llevado a prisión, sino que entregado a la Asamblea Legislativa. Pese a que se quiso seguir un proceso de desafuero contra el pecenista, el mismo no prosperó porque el PCN negoció con ARENA para que perdonaran a Merino.

Con ese antecedente, Merino volvió a presentarse a otra elección para una diputación, solo que convenientemente, pasó de buscar una Curul en San Vicente y pasó a engrosar la planilla de la extinta Plancha Nacional.

Juan Samayoa, el padrino

Fue al final de la legislatura 2003-2006 cuando Merino empieza a correr como diputado por Santa Ana y desde entonces ha ganado cuatro períodos. En los últimos años, el PCN, el que fuese el partido que respaldó los presidentes militares durante los años 60 y 70, se ha rodeado de una serie de personajes cuestionables por sus vínculos con el narcotráfico y otros ilícitos. Tal es el caso de los exdiputados suplentes Roberto Silva Pereira y Wilver Rivera Monge, ambos condenados por nexos con grupos de narcotráfico.

Merino López ya no solo es conocido por su célebre borrachera y ataque a la policía. El sábado pasado también pasó a la historia como un político que defiende a su padrino político, Juan Umaña Samayoa, aunque este sea prófugo de la justicia, acusado formalmente de lavado de dinero, y vinculado al narcotráfico.

El hecho que el alcalde de Metapán, Juan Umaña Samayoa, dejara sus funciones desde el 4 de abril en un intento por evadir la justicia que lo requiere bajo acusaciones de lavado de dinero, no le importó al diputado pecenista Francisco Merino para defenderlo en una marcha realizada en Metapán el pasado 22 de abril, junto a habitantes del municipio y empleados de Agroindustrias Gumarsal.

La intervención de Merino en la marcha no fue publicitada por su equipo de comunicaciones en sus redes sociales oficiales, pero fue cubierta por la mayoría de los medios de prensa, por lo que el diputado no pudo escaparse de los cuestionamientos, a los cuales respondió, reafirmando su simpatía con Samayoa y creyendo que es inocente de lo que se le acusa.

Merino, diputado por el departamento de Santa Ana desde el 2006, el mismo año en que Samayoa ganó la alcaldía de Metapán, declaró que “la sociedad se ha equivocado” con el edil y que los cargos en su contra no tienen fundamento, por lo que cree que será sobreseído, a tal punto que lo ratificó como candidato a alcalde por Metapán.

Los vínculos directos entre Merino y Umaña Samayoa han sido ventilados ampliamente y de manera más reciente por un informante que trabajó directamente con el edil metapaneco.

Fuentes políticas sostienen que el posicionamiento de Merino López como diputado por Santa Ana se debe en gran parte al apoyo financiero y logístico de parte de personajes como el alcalde Umaña Samayoa, e incluso de José Adán Salazar, quien actualmente guarda prisión tras ser acusado por la Fiscalía General de la República de encabezar una estructura de lavado de dinero.

Por casi tres años, desde mayo de 2014 hasta 2017, José Adán Salazar –Chepe Diablo− fue el único salvadoreño designado dentro de la Ley de Cabecillas de Cárteles del gobierno de los Estados Unidos, debido a que información manejada sobre las actividades comerciales del empresario, llevó a Washington a considerar que él tenía un papel preponderante en el tráfico internacional de drogas.

La Fiscalía acusa a Adán Salazar de un enriquecimiento no justificado. Fue a través de los negocios que él ayudó a fundar, que se concibió la red de lavado de dinero en la que actuaron además Juan Umaña Samayoa, y el hijo de este, Wilfredo Guerra, presidente de Gumarsal.

Los movimientos de Merino

Al diputado Merino se ha la visto apoyar algunas posiciones y votaciones de la izquierda. Al parecer tendría un acuerdo con el FMLN para respaldar, junto a un grupo de diputados de GANA, puntos estratégicos de la agenda de la izquierda.

Eso ha hecho que algunos legisladores compañeros de bancada, entre ellos José Almendáriz, no estén de acuerdo con los movimientos de Merino. La mayoría de diputados pecenistas buscan “hacer las cosas de otro modo”.

Últimas noticias

Zona multimedia

Lo más...