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POLÍTICA

¿Dónde estoy? | ENTREVISTAS

“No podemos dejarnos ir con el aborto solo porque sea una moda”

El verdadero problema es que las niñas no conocen sus derechos y que es anormal que un familiar las toque con propósitos sexuales, dice Karla Hernández, diputada de ARENA.

David Ernesto Pérez
Karla Hernández, diputada de ARENA por el departamento de La Libertad.
Foto D1: Cortesía
Karla Hernández, diputada de ARENA por el departamento de La Libertad. Foto D1: Cortesía

El jueves pasado la Asamblea Legislativa declaró imprescriptibles los abusos sexuales contra menores de edad. La modificación a los artículos 99 y 32 de los códigos Penal y Procesal Penal tiene dos implicaciones inmediatas: eleva ese delito al nivel de genocidio, torturas y persecución por razones de ideas y declara que puede perseguirse penalmente así hayan transcurrido cuarenta años de cometido.

Por ejemplo, si una vez entrada en vigencia un hombre abusa de una niña de ocho años, y ella ya mayor de edad decide denunciarlo, el abusador puede ir a parar a la cárcel. Los casos más notorios de ese tipo son las supuestas violaciones que monseñor Jesús Delgado cometió contra una niña en los años 80; la diferencia es, sin embargo, que como la ley no tiene efectos retroactivos la víctima no puede llevarlo a los tribunales.

Las reformas legales que benefician a las víctimas de abuso sexual también lleva a otra pregunta: ¿Deberían los diputados pensar, con mente fría y basada en investigaciones, flexibilizar las leyes que castigan con dureza los abortos? La Organización Panamericana de la Salud (OPS), por ejemplo, habla de “abortos seguros” para evitar las clínicas clandestinas y las muertes de mujeres.

Cuando José Mujica era el presidente de Uruguay aseguraba que la legalización de la marihuana –controlada por el Estado- pretendía ganar terreno a los narcotraficantes y frenar a los adictos; la legalización del aborto tenía el mismo propósito: aceptar que existe una realidad y evitar que siga ocurriendo a espaldas del Estado.

La penalización absoluta en El Salvador, no obstante, crea un mercado negro de clínicas y medicamentos abortivos del que se desconoce la magnitud.

Pero según Karla Hernández, diputada de ARENA, la penalización absoluta ni siquiera es discutible. Si una niña queda embarazada puede acudir a una adopción. Pero nunca abortar porque no existe justificación “bajo ninguna causa”.

El verdadero problema, dice la diputada que en esta breve entrevista habla a título personal, es que las niñas no conocen sus derechos y desconocen que es anormal que un familiar las toque. “El aborto es como querer dar una salida que no resuelve el problema de fondo”, comenta.

¿Para qué sirve declarar imprescriptibles los abusos sexuales?

Las menores, por su posición de desventaja, no se atreven a denunciar. Se pretende que, aunque hayan pasado los años, si la víctima finalmente se decide a denunciar, se pueda perseguir el delito y no quede en la impunidad porque usualmente cuando hay un abusador no ha abusado una sola persona sino que es una conducta persistente en el tiempo. La reforma pretende prevenir para que el delincuente no siga cometiendo el delito y se haga justicia.

Trae a la mente las denuncias que en estos días se han hecho contra sacerdotes…

Puede ser un caso pero no tiene efecto retroactivo.

¿Debería la Asamblea pensar fríamente despenalizar el aborto para las víctimas de violaciones?

Le voy a dar mi posición como Karla Hernández: yo soy pro vida, no solo porque aparece el derecho consagrado en la Constitución, sino porque cuando la mujer está embarazada todo su cuerpo cambia; y también el cerebro, que es como la computadora que controla el cuerpo. Y cuando se realiza un aborto el problema interno es que su cerebro, que ya estaba programado para el embarazo, sigue emitiendo señales al resto del cuerpo. ¿Qué pasa cuando se interrumpe abruptamente el embarazo? Todo el funcionamiento del cuerpo se altera.

Ajá…

A nivel fisiológico y psicológico, de forma que pueden aparecer problemas en la salud de la mental. Pueden ser adicciones, depresiones, disfuncionalidad en las hormonas; resulta ser peor el remedio que la enfermedad. Por otro lado también tenemos la parte constitucional que protege la vida desde el momento de la concepción. No estoy de acuerdo con el aborto y no es discutible.

Hay organizaciones internacionales de salud que sugieren que al menos se les permita a las mujeres valorar un aborto cuando son víctima de violaciones, o incluso países como0 España donde hasta un tiempo era legal…

Y se dieron cuenta que no era la solución y retrocedieron.

Lo hizo el PP y Mariano Rajoy.

El tema es que recapacitaron. Habría que ver por qué. Y estudiarlo de forma de no dejarnos ir solo porque es una moda en el mundo. Le repito: como Karla Hernández soy pro vida y estoy en contra del aborto, ni siquiera considero estudiarlo.

¿Qué pensaría de una niña de diez años que ha quedado embarazada después de una violación?

¿Y la adopción por qué no puede ser una opción?

Podría…

Claro, por eso es importante trabajar en esos mecanismos. Será una alternativa que incluso puede mejorar la calidad de vida del menor. No podemos descartar la adopción.

¿Pero si la mamá de la menor prefiere llevarle a una clínica clandestina? ¿No cree que sea peor?

Usted pide mi opinión personal  y no estoy de acuerdo con el aborto. En ninguna circunstancia.  Creo que hay otras opciones. ¿Sabe cuál es el problema? Que muchas de nuestras niñas no saben cuáles son sus derechos, no saben que no es normal que un familiar las toque; el gran problema del país es que las niñas no están siendo educadas para decir que no. Si erradicamos ese problema de raíz las niñas no tendrán miedo de denunciar pero el aborto es como querer dar una salida que no resuelve el problema de fondo.

Pepe Mujica decía: “Es una realidad que el Estado no puede simplemente tapar”

Como me está pidiendo mi opinión le digo que no al aborto. No hay justificación que quepa.

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