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El largo viaje para cargar al Nazareno de Sonsonate

Salvadoreños en el exterior visitan el país para participar en las procesiones religiosas en ciudades como Sonsonate, la cual es reconocida a nivel nacional por vivir con fervor la Semana Santa.

Francisco Colocho Golcher
procesion  sonsonate

Un niño de aproximadamente seis años es derribado por un tumulto de personas que se aglomera a un costado de la Alcaldía Municipal de Sonsonate, sobre la 1a Calle Poniente. Con dificultad se levanta sin ayuda. La madre del menor de edad ni se percata de lo que acaba de pasar, camina platicando con otra mujer que viste de morado y blanco, acompañando el Vía Crucis de Reparación de la ciudad de los cocos.

Miles de religiosos y turistas se congregan en el centro de Sonsonate, una ciudad que es muy reconocida por vivir la  Semana Santa con gran fervor religioso. Algunos llegan con el objetivo de cumplir una tradición, por agradecimiento a una deidad o porque acompañan a su pareja y familia. “Vacilando por acá, no hay nada qué hacer en estos días”, dice un hombre de 30 años mientras ríe nerviosamente y agarra de la mano a su novia.

Se escucha una melodía fúnebre que algunos niños les da un poco de temor y que se mezcla con el grito de vendedores que ofrecen agua, sodas, tostadas y hasta veneno para matar ratas o ropa interior.

Desde Los Ángeles para ver a Jesús

Contrario a los comerciantes y a muchas personas que llegan en grupo o pareja, Maritza Bonilla camina sola y callada sobre una esquina de la parte trasera de Catedral.

Comenta que el lunes de esta semana vino a El Salvador en un vuelo que salió de Los Ángeles, California, Estados Unidos. Agrega que no necesita que alguien asista con ella a las procesiones, pues se siente cómoda estando sin nadie.

La mujer tiene 66 años de edad y 30 años de residir legalmente en los Estados Unidos, pero desde el año 1996 viaja cada Semana Santa, no para pasar tiempo con su familia o visitar playas nacionales, sino para participar en las procesiones y cargar a Jesús el Nazareno en la Procesión del Silencio que se realiza todos los jueves santos.

En 1988 dejó su natal Sonsonate para mejorar su vida y la de sus hijos, quienes crecieron en el catolicismo pero que en la adultez se convirtieron en Testigos de Jehová, motivo por el cual no la acompañan al país para recorrer las principales calles de la cabecera cocotera detrás de la imagen del Nazareno.

Desde que la procesión salió de la iglesia el Pilar, a las siete de la mañana de este viernes, no ha dejado de caminar. Quiere hacer el recorrido entero porque, según dice, así debe ser.

Se mira un poco cansada. Se seca el sudor pero no despega la mirada del Jesús que carga una pesada cruz. Relata que es católica de nacimiento, que su progenitor le enseñó principios de esa religión y que por eso asiste a las procesiones; no es porque haya recibido un milagro en específico.

“Le pido a Dios que se acabe la violencia en El Salvador para que paren los crímenes”, manifesta Maritza cuando le pregunto si pide por algo cuando carga el anda de Jesús.

El calor de la calle

La procesión baja hasta el Barrio Veracruz y Maritza vuelve a secarse el sudor. La temperatura es de 34 grados Celsius. Sin embargo, las miles de personas que siguen a la imagen no se van.

Un policía detalla que para este día se espera que cerca de 30 mil personas distribuidas en todas las calles de la ciudad presencien la procesión del Santo Entierro. “Ayer por la tarde coordinamos todo, esperando no tener incidentes”, manifiesta.

Feligreses con muletas o en sillas de ruedas se persignan al ver pasar frente a ellos la imagen del Nazareno. Una mujer trata de contener las lágrimas y así el sudor y lágrimas evitan unirse.

Mujeres en tacones se cruzan la calle y otras se paran en medio de ella para tomarle una foto a la imagen de María Magdalena que es cargada por nueve féminas con faldas moradas y camisas blancas.

Como si fuera una pasarela de desfile de modas, tres hombres con vestimenta femenina salen de un negocio y también se colocan en medio de la calle para empezar a caminar entre los cargadores púrpura que esperan su turno para ponerse en el hombro a Jesús Nazareno.

Un capitalino en Sonsonate

No todos los que arriban a Sonsonate son personas que residen en el extranjero. Algunos son procedentes de otras partes del país.

Luis Orlando Molina Galán es un médico de 44 años de edad que reside en la ciudad de San Salvador, pero desde los últimos 26 años visita Sonsonate con el único propósito de cargar la imagen de Jesús Nazareno, tradición que les está inculcando a sus hijos de 7 y 13 años de edad.

Con una sonrisa en su rostro expresa que ha donado un set de lámparas led que se han colocado en el techo del anda de Jesús El Nazareno, deidad a la que es devoto pues ha recibido muchos milagros de parte de esta. Ha gastado más de 200 dólares, pero cree que eso no es nada para todo lo bueno que ha recibido.

“Siempre he tenido una particular devoción por el Nazareno de Sonsonate, he sentido que acá se vive bastante el verdadero fervor de la semana mayor. Me regocijo estando acá”, declara el galeno al explicar que a pesar de no haber nacido o de no tener un lazo que lo una al departamento occidental, todos los años viaja a Sonsonate en esta época del año.

Romero ha avivado la Semana Santa 

Maritza sigue caminando callada. A veces conversa con algún amigo de infancia que encuentra. Considera que la afluencia de personas no ha bajado este año y que la confirmación de la canonización de Romero ha permitido que se viva con más fervor la Semana Santa.

Ricardo Enrique Cuestas, párroco del Santuario de la Virgen de Guadalupe ubicado en la colonia 14 de Diciembre concuerda con Maritza, pues el pasado 24 de marzo cuando se cumplía 38 años del asesinato de Monseñor Romero se hizo una peregrinación desde el redondel de Sonzacate hasta catedral de Sonsonate  en la que marcharon cerca de cinco mil personas.

La procesión ha terminado y los actos de cortesía previo a la crucifixión inician al mediodía. El calor y el sol del mediodía queman la frente de las personas. Maritza está feliz de haber terminado. En unos minutos se retirará a descansar a su casa para a las 5 de esta tarde presenciar la salida del Santo Entierro que sale desde Catedral de Sonsonate y retorna a las 8 de la mañana del siguiente día.

Comenta que como buena católica le pide a Monseñor Romero que interceda por nuestro país. El próximo lunes regresará a Estados Unidos satisfecha que estuvo en el vía crucis por vigésima tercera ocasión consecutiva y así continuará hasta que esté con vida, afirma con un leve entusiasmo.

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