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El costoso regreso a clases

“Parece mentira, pero estudiar cada día se hace más un lujo. Es demasiado caro”.

César Méndez Madrid
Foto D1, de referencia. Rodrigo Sura.
Foto D1, de referencia. Rodrigo Sura.

La primera tarea del año escolar parecía sencilla: salir a buscar cada uno de los ítems que conforman la canasta escolar, que según un sondeo realizado por la Defensoría del Consumidor, está compuesta por 58 productos y comprende un gasto promedio de $53.20. Para muchos un precio difícil de pagar.

Son pasadas las nueve de la mañana, muchos se encuentran en sus trabajos, pero las calles del centro de San Salvador parecen un apéndice de oficinas gubernamentales y de empresas privadas. El desfile de empleados con uniformes públicos y privados cotizando, preguntando, gritando y arrebatando accesorios escolares es visto en cada esquina de las aceras de la calle Rubén Darío.

Una mujer con su mano echa un puño cerca de su cintura, pregunta de forma tímida por los precios de los útiles básicos: cuadernos, lápices, bolígrafos, reglas; ella es Rosa María Villalta originaria de Ilopango. Su timidez radica en el temor que los tres billetes, uno de $20 y dos de $5, no alcancen para los útiles que necesita su hijo José, que este año se prepara para cursar cuarto grado en la escuela República de Dinamarca de Soyapango.

Rosa María es una joven empleada doméstica que aparenta más edad de la que tiene; es madre soltera. Ella gana ocho dólares el día. Trabaja cinco días a la semana por lo que al mes recibe un promedio de $160 de sueldo. Entre el gasto de pasajes del transporte público, alimentación y servicios básicos, los $30 que logró ahorrar desde noviembre del año pasado, son un verdadero tesoro que aferra a su cintura en las calles del centro de San Salvador.

La primera parada de Rosa María fue para calcular. Ella continúa caminando, haciendo cálculos en su mente. En su segundo intento decide atacar. Tras una nutrida negociación por cuadernos, bolígrafos y algunos pliegos de papel de colores, la mujer se desprende de los primeros $17. Se hace a un lado, saca un papel doblado y sucio de su bolsa de compradas y comienza a tachar.

A cuenta gotas, entre pequeños pasos en los ventas ambulantes, Rosa María deja de dólar en dólar lo poco que le queda en las compras de plásticos para forrar cuadernos, juegos de geometría, diccionarios y una que otra verdura para la cena. En una cuadra dejó $28 y tres meses de ahorro.

“Es difícil tener hijos y darles educación, pero es para que no les cuesta tanto como me costó a mí” dice la mujer frotando los dos dólares que le sobraron.

Aunque el Ministerio de Educación ha destinado una inversión de $53.2 millones en útiles, calzado y uniformes; los paquetes son insuficientes para las actividades cotidianas que realizan estudiantes del sistema público. Rosa María, afirma que algunos artículos del paquete son de mala calidad y es mejor hacer la inversión al inicio del año.

“Parece mentira, pero estudiar cada día se hace más un lujo. Es demasiado caro”, señala antes de abordar el autobús.

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