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Silvia de Bonilla: “Soy una mujer que trabaja por lo legal”

Esta abogada que se formó como defensora de la Procuraduría General de la República (PGR) ha logrado lo que pocos: una fundación que ha homologado funciones con la procuraduría para defender a la ciudadanía. La diferencia es que no distingue ni género, ni raza, ni causa, ni posición económica.

Redacción
Silvia de Bonilla, fundadora de Mujer Legal, sueña con hacer cada día más a la fundación. Hoy por hoy, sus oficinas están en construcción y aunque aún no abren al público, han empezado a trabajar a puerta cerrada. FOTO D1: Salvador Sagastizado
Silvia de Bonilla, fundadora de Mujer Legal, sueña con hacer cada día más a la fundación. Hoy por hoy, sus oficinas están en construcción y aunque aún no abren al público, han empezado a trabajar a puerta cerrada. FOTO D1: Salvador Sagastizado

Silvia de Bonilla lleva el derecho en la sangre. Desde muy joven se inició en el mundo de las leyes, los tribunales, los juzgados y los alegatos. Inició su carrera, siendo una novata abogada, en las oficinas de la PGR de esta capital. Acá aprendió todo lo que debía sobre el teje y maneje del oficio.

“Esta fue mi escuela, como el hospital al médico, fue el lugar donde me formé y fue el lugar donde me sensibilicé con la labor con las personas de escasos recursos”, recuerda De Bonilla con cariño.  Con el tiempo, la gente comenzó a reconocerla y a ver su trabajo en los tribunales defendiendo un sinfín de casos.

Recuerda que en aquellos tiempos, su correo electrónico personal era mujerlegal@hotmail.com y de repente tanto los jueces como los resolutores y demás colegas al verla decían: “Vamos a tener una audiencia con Mujer Legal”, en lugar de decirle su nombre. La práctica se volvió cada vez más común, al grado que ya nadie le decía Silvia, sino Mujer Legal.

Todo aquello le pareció curioso. “Me di cuenta que el nombre Mujer Legal tenía algún grado de atracción para que se quedara en la mente de las personas”, comenta. Y es por eso que decide formar su fundación y nombrarla con este nombre.

“Podría decirle que yo soy la presidente fundadora y puedo decirle que yo soy una mujer que trabaja por lo legal, soy enemiga de la corrupción, soy enemiga de los chanchullos, soy enemiga de los abogados que falsifica una firma, soy enemiga del abogado o notario que se presta a quitarle una herencia con su protocolo”, afirma la abogada.

Con este espíritu su sueño de dar un espacio de asistencia legal para quien lo necesite, sea mujer, hombre, niño o niña, acianos, de cualquier color político, personas de escasos recursos o no, pero siempre velando por la protección legal de las personas. En este sentido, hace cinco años conformó el espacio jurídico Mujer Legal.

Así, comenzó su trabajo en paralelo en la procuraduría, pero el tiempo el trabajo de Mujer Legal comenzó a demandarle más y más tiempo. Uno de los casos que más recuerda es cuando defendió a la esposa de Mario Acosta Oertel, ex vicepresidente de campaña del Coena, por maltrato y violencia intrafamiliar.

El caso fue bastante mediático, pero asegura que lo más importante fue el aprendizaje y que al final la familia terminara conciliando y arreglando sus problemas. “Hay gente con mucho dinero que también es vulnerable, por eso es que esta fundación dice en sus estatutos que atiende a personas de escasos recursos económicos o no. Con este caso yo aprendí esa lección”, manifiesta.

Y es que De Bonilla ha aprendido que lo mejor es no ser patidaria, no vincularse con ninguna ideología política. Cuenta que otro caso que la dejó marcada fue la de “el profe”, el maestro de la Universidad de El Salvador, a quien se le vinculó con Mario Belloso, y se le acusó de haber guardado el fusil con el que Belloso mató a dos policías hirió a 14 el 5 de julio de 2006. De Bonilla lo representó legalmente y logró absolverlo.

La fundación

Aunque su trabajo en la PGR y en el espacio jurídico Mujer Legal eran un éxito, ella sentía que aún podía hacer algo más. Es así que presenta su proyecto, un sueño al ministro de gobernación y posteriormente al presidente de la República, Mauricio Funes.

“Yo le planteo que trabajé 11 años en la PGR, conozco el sistema, conozco la radiografía de la procuraduría y yo pensé cómo podemos hacer, cómo podemos crear una institución que apareje las funciones de la PGR, y ayudar a las personas y de alguna manera no hacer esas grandes colas”, indica.

Fue así que creó este proyecto: la primera ONG sin fines de lucro que homologara las funciones de la Procuraduría, ofreciendo asistencia legal, orientación jurídica e incluso defensa penal. Gracias a su buen planteamiento y a la pasión con la que Silvia habla de su proyecto, el presidente Funes, luego de consultar con nueve autoridades gubernamentales (entre ellas la misma PGR, a la secretaria de Inclusión Social Vanda Pignato, al Instituto Salvadoreño de la Mujer (ISDEMU), entre otras) aprobó la conformación de la fundación.

“Somos una ONG sin fines de lucro, pero que no tenemos ayuda del gobierno. ¿Cómo funcionamos? Las personas tienen la opción de irse a la PGR que es gratis o irse a los bufetes jurídicos que pueden donar su trabajo o cobrar el infinito. La fundación mujer legal es el intermedio”, explica su fundadora.

Y es que asegura que una simple asistencia legal puede costarle a cualquier visitante un máximo de $20 en calidad de donación. Y para casos que tienen procesos penales, toda la asistencia que puede ir desde la audiencia inicial, preliminar, vista pública y hasta apelación, todo este proceso que un abogado privado ronda los $10,000, en Fundación Mujer Legal la donación es de $520.

Aunque la donación es prácticamente simbólica, alcanza para pagar el local, viáticos y los recibos. Lo demás sale del bolsillo de Silvia, ya que asegura este sueño vale la pena.

Desde hace un año la fundación está en funcionamiento a puerta cerrada, pero todos los papeles y permisos de funcionamiento están al día. Hoy por hoy, tanto los jueces así como organizaciones como ISDEMU o la Corte Suprema de Justicia hacen requerimientos a diario para que abogados de Mujer Legal defiendan casos que se ventilan en los tribunales. Para Silvia es un orgullo y es una muestra más de que su trabajo ha valido la pena.

En este año de fundación que cumplieron el pasado 5 de enero han atendido 180 casos con la ayuda de seis abogados y dos notarios que donan su tiempo para el funcionamiento de Mujer Legal.

“Que ISDEMU me refiera una mujer que está muriendo de cáncer y que nadie hace nada por ella. Y que la esperanza es que a lo mejor en la fundación le podemos ayudar en algo para resolver su caso, eso es una caricia a mi esfuerzo, es una caricia a esta lucha”, finalizó.

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