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MUNA Académico revela el proceso detrás del mural Forrando Paz

El mural estará en las instalaciones del MUNA y disponible al público hasta el 20 de enero de 2019.

Redacción
Foto Ministerio de Cultura.
Foto Ministerio de Cultura.

El Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán (MUNA) cuenta con una de las versiones locales de la iniciativa Inside Out, creada en 2011, del fotógrafo francés JR, que consiste en un proyecto de arte urbano instalado en uno de los muros externos del museo —desde el pasado 4 de diciembre— y que acoge rostros, en blanco y negro, de más de 130 jóvenes, entre los 12 y 35 años, de comunidades catalogadas como zonas con alto índice de violencia en el país.

Pero para entender quiénes son, a qué se dedican y qué significó sumarse a este proyecto de Forrando Paz, el MUNA abrió un espacio de diálogo —el pasado 10 de diciembre—, con la intención de conocer la metodología, los testimonios y el rol de los participantes claves de este proceso: Los jóvenes.

El director del museo, Heriberto Erquicia, abrió el encuentro acotando que el MUNA no solo se interesa por abrir los espacios expositivos, sino también busca “abrirse al encuentro del diálogo, y a las iniciativas que tengan que ver con la inclusión de todas las personas de este país y la construcción de paz”.

El panel estuvo integrado por la fotógrafa Olga Castro —quien impartió un taller de su especialidad a los jóvenes—, y los participantes del proyecto: Gabriela Martínez, líder comunitaria de Las Palmas, en la colonia San Benito, y Amílcar Díaz, líder de su comunidad, en los condominios Atlanta, cantón San Ramón del municipio de Mejicanos (San Salvador), bajo la conducción de la antropóloga y coordinadora de Forrando Paz, Beatriz Maida Pacas.

La moderadora explicó que el estigma que viven los jóvenes de estas comunidades es grande, pero que este proyecto no busca poner sobre la mesa el estigma sino los liderazgos de estas zonas sino visibilizar las juventudes, los grupos y sus trasfondos.

“Somos conscientes de que este proyecto no retribuye económicamente a sus participantes, pero sí implica un proceso de transformación positivo para los jóvenes”, sentenció Maida Pacas.

Sobre su experiencia al impartir el taller, Castro explicó que el rol del arte en este proyecto es vital, pues visibiliza y potencia la construcción de paz a través de un lenguaje sencillo de comprender. “La enseñanza es la mejor manera de saber. El arte es una forma de construcción muy grande, desde cualquier perspectiva, para comunicar y hacer sentir”, acotó.

Con este encuentro, se buscaba cuestionar los estereotipos sociales y las narrativas que envuelven a las “zonas de alto riesgo” y sus habitantes.

Para Martínez y Díaz, dar sus testimonios sobre la cotidianeidad de sus vidas en la comunidad es abrirse al encuentro con los demás, demostrar que no deberían marcarse diferencias ni tampoco cerrarse las oportunidades para quienes provienen de estas zonas del país.

“Estoy cansada de que me digan que como soy de Las Palmas no vas a dar nada”, explica Martínez, para quien ser de esta zona, ubicada en la antigua finca San Benito, no debería ser una limitante y agrega: “Ser de aquí es algo bien diferente, siempre hay algo que hacer y bueno”.

Para Díaz, participar en este proyecto significó “alterar los intereses” de quienes los oprimen y marginan. Además, relató el impacto que tuvo el aprender el arte del grafiti y compartirlo con sus aledaños: “Si yo no hubiese conocido el grafiti, fuera una de las estadísticas de todas las muertes que se dan en el país; lo digo así porque estoy en un sector donde la violencia es el pan de cada día”.

Para Maida, este proyecto es una plataforma que le permite a cualquier grupo de la sociedad salvadoreña defender una causa que le apasiona, gracias a instalaciones públicas basadas en fotografías que reconocen el valor humano del país y sus habitantes.

Diversos rostros, expresiones y culturas componen estas intervenciones del paisaje cultural, que han cubierto las calles de 150 países a través de los retratos en el espacio público y ahora corresponde a El Salvador, a través del MUNA, visibilizar los rostros de las diferentes juventudes comprometidas con el desarrollo de su país.

El mural estará en las instalaciones del museo y disponible al público hasta el 20 de enero de 2019.

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